A lo Román

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Se anunciaron 6 toros de la ganadería de Fuente Ymbro, procedencia Jandilla. Bien presentados. Excepto el primero y el segundo, mansos, blandos y descastados. El segundo un gran toro que fue aplaudido en el arrastre.


Joselito Adame: De verde manzana y oro. En el primero bajonazo de juzgado de guardia. Silencio. .En el cuarto, 2 pinchazos sin soltar y bajonazo infame. Silencio.

Román: De gris plomo y oro. En el segundo, pinchazo hondo, trasero y tendido y estocada casi entera y caída perdiendo la muleta. Saludos desde el tercio  En el quinto estocada trasera. El toro tardó en caer. Silencio.

José Garrido: De rosa palo. En el primero de su lote, estocada baja. Silencio.  Estocada y 4 descabellos en el que cerró plaza. Silencio.


Presidente: D. Gonzalo J. de Vila Parro.

Se le protestó al presidente la blandura  mostrada por el segundo de la tarde, un toro que no fue picado. El usía lo mantuvo en el ruedo y el animal, por casualidades de la lidia, se vino arriba en banderillas y fue el toro de la tarde. El tercero derribó a los dos caballos, y el presidente guiado por la  aparatosidad del hecho cambió el tercio sin que fuera picado. Los aficionados protestaron su decisión. El quinto comenzó blandeando de las manos y el presidente no quiso enterarse de la escasez de fuerzas del animal. En el sexto tampoco se vio que el animal no reunía condiciones para la lida.

Suerte de varas:

1º Holgazán. 536 kg. Castaño albardado: En la primera vara acudió al caballo sin colocarlo en suerte. El animal se dejó pegar pero salió suelto. En la segunda entrada al caballo  aguantó con fijeza el castigo pero sin emplearse, volviendo a salir suelto. Debido al poco castigo que recibió llegó crudo a la muleta. El picador marcó arriba el castigo.

2º Hechizo: 566 Negro: En las dos entradas que hizo al caballo no llegó ni a sangrar. Se vino arriba en banderillas y fue un deleite acudiendo a los engaños. 

3º Soplón I. 565. Castaño: En la primera vara el picador se agarró bien y el toro se dejó pegar pero sin emplearse. En la segunda el montado se limitó a marcar el castigo. Llegó a la muleta sin mucho recorrido.

4º Señoría. 563 Kg. Negro listón bragado meano.  En la primera entrada derribó al montado ya que entró  descompuesto y picador no pudo sujetarlo. En la segunda vara tardeó en acudir y cuando lo hizo el picador tampoco lo sujetó y cayó encima de su enemigo. El toro salió huyendo y se marchó al picador que tapaba puerta, al cual derribó también. El toro se quedó sin picar.

5º  Picarón. 573 Kg. Castaño. .  En la primera vara el animal empujó con un pitón. A pesar  de ello derribó al montado. En la segunda entrada se dejó pegar pero blandeó perdiendo las manos.

6º Orgulloso. 572 Kg. Negro. El toro no mostró condiciones para la lidia desde su aparición en el albero, perdía las manos en cuanto lo sometían. En el juego en el caballo y a la salida del primer puyazo volvió a mostrar el mismo defecto. En la primera vara se dejó pegar pero sin entregarse y en la segunda no le hizo ni sangre.  

Cuadrillas y otros: En tarde primaveral se celebró el tercer festejo de la feria de San Isidro con una entrada que no llegó a alcanzar los tres cuartos de plaza. La corrida fue de más a menos. El primer y segundo toros mostraron algo de casta, en especial el segundo que fue bravo, pero a partir del tercero, tanto el ganado como los toreros pusieron el resto para que la tarde se viniera abajo. En cuanto a los toreros de plata, anotar que el primero arrolló al torero de plata Tomás López al cual le hizo un quite providencial, “El Sirio”. En este toro se lució en banderillas, Fernando Sánchez que dando todas las ventajas a su enemigo colocó un buen par. El segundo puso en aprietos a  “El Sirio”, a la salida del segundo par. El torero se confió, y a la casta no hay que perderle nunca la cara.. El torero salió ileso del trance, pero toreros no estaban colocados en el ruedo...

El cuarto, después de derribar al picador titular se marchó al que tapaba puerta y lo derribó también sin que ningún torero fuera capaz de pararlo en su recorrido.    


No me gustaría caer en el error de atribuir la frase a quien no la dijo, pero lo cierto es que quien la dijo llevaba estaba en lo cierto. Alguien le recomendó a un novillero, que pidiera a la Providencia que nunca le saliera un toro bravo” Ayer salió uno, de nombre, Hechizo. Un toro que no se cansó de embestir, acudiendo a todas citas donde era requerido por los engaños. Sería injusto por mi parte criticar la labor de Román, ya que el torero valenciano hizo todo lo estuvo a su alcance y aunque el toro no se cansó de embestir en la faena de muleta, el matador tampoco se arrugó en la pelea. Estuvo muy digno haciendo lo que sabía hacer, en una palabra, “Estuvo en Román”. El torero nunca trató de tapar al toro y desde el comienzo de faena, donde el animal se arrancó de largo, pudo comprobarse que la pelea iba a ser de cara o cruz, con un toro acudiendo a todos los cites y el matador aguantando la acometividad de su enemigo con algo más que dignidad, ofreciendo un espectáculo que llegó a los tendidos, Y es que amigos, cuando hay toro, la fiesta alcanza su razón de ser. Intentar destacar una serie o un remate está de más, tanto toro como torero deleitaron a los presentes, cada uno ofreciendo lo te tenía, el toro su bravura, y el torero corazón para aguantar. En esta ocasión a ambos le lució la cara.

Su segundo fue un toro blando que no reunió condiciones para la lidia y el torero se limitó a pasarlo en la muleta para cumplir el expediente, ya que si lo sometía el toro rodaba por la arena. Fue la cruz de la fiesta y un presidente que se equivocó  manteniéndolo en el ruedo.

Joselito Adame estuvo en la plaza pero en esta  tarde me permitirá que diga que no se le recordará por su labor. En su primero y ante un animal que quedó crudo en el caballo, lo recibió con unos muletazos por alto, el animal tenía recorrido y le sacó dos redondos templados pero sin cargar la suerte y con el pico de la muleta por delante. Al natural no consiguió acoplarse, rematando los naturales para fuera y citando fuera de cacho. Los pases de pecho para abrochar las series eran latigazos tratando de quitarse a su enemigo de encima, recogiendo con ello las protestas de los aficionados. En el cuarto continuó con la misma tónica. El animal emplazado en los medios comenzó la faena recibiéndolo con el toreo en redondo pero ofreciendo descaradamente el pico de la muleta. Lo intentó al natural, pero al comprobar que ese no era el pitón bueno desistió en su intento. Continuando con la derecha consiguió trazar una serie aseada de redondos bajándola mano pero con el vicio de colocarse al hilo del pitón. Como remate de faena dio un sainete con la espada.

José Garrido se encontró en su primero a un toro que llegó a la muleta sin mucho recorrido, con el agravante que en cuanto lo sometía por bajo perdía las manos.  Con un animal de estas condiciones el torero pacense solo encontró en su muleta vulgaridad, toreando al natural colocado al hilo del pitón y marcando la salida de los muletazos con el pico. Es el vicio del toreo moderno. La nobleza de su enemigo no se mereció ese trato, torero. En el sexto se encontró con un animal blando y descastado que solo pudo ofrecerle la brevedad de su faena. Otra vez será, torero..


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Fuente Ymbro

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