Agua al vino

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DOMINGO DE RAMOS. Después de más de cinco meses sin toros, la Plaza de Las Ventas abría sus puertas para inaugurar temporada con la esperada corrida de VICTORINO MARTÍN, que lucía divisa enlutada tras el fallecimiento en octubre del ganadero fundador, Victorino Martín Andrés. Un año más el atractivo del domingo de Ramos venía de la mano de los albaserradas, esta vez sin su abanderado.

Una corrida dispar de hechuras, ofensiva y con mucha leña, aunque falta de remate. Floja, a la defensiva y sin poder, cosa alarmante en esta casa ganadera. Sin la casta que tanta historia ha dado a este hierro. No eran los victorinos de antaño, esos toros encastados con cara de rata que se revolvían en un palmo y que hacían pasar las de Caín a los héroes que se enfrentaban a ellos. Decepcionante encierro.


EL CID, de azul marino y oro. Estocada contraria y dos descabellos (SILENCIO). En el cuarto, pinchazo, estocada y dos descabellos. Aviso. (SILENCIO).

PEPE MORAL, de sangre de toro y oro. Metisaca muy trasero, pinchazo y estocada atravesada (SILENCIO). En el quinto, dos pinchazos, media estocada y dos descabellos. Aviso. (SILENCIO).

FORTES, de chenel y oro. Estocada (OREJA). En el sexto, cuatro pinchazos y estocada casi entera. Aviso. (OVACIÓN).


Presidente: D. Jesús María Gómez Martín. Suspenso. Aprobar un toro con una cornada para abrir temporada en Madrid es un fraude. Vergonzoso, insultante y realmente doloroso para el sentir del aficionado y la idiosincrasia de este coso. Debiéndose haber devuelto el toro lidiado en cuarto lugar una vez comprobada su invalidez para la lidia. En el tercero de la tarde concedió la oreja habiendo mayoría en su petición.

Tercio de varas: Música estribera en el caballo. Mansa y protestona. En tercer lugar, Mucano de nombre, se arrancó tres veces al caballo de manera engañosa, puesto que no llegó a emplearse ni a meter la cara abajo en ninguno de sus encuentros. El sexto fue el único en realizar una pelea digna acudiendo por bajo y por derecho al equino. Los del castoreño, como viene siendo habitual, un desastre, sin apenas realizar la suerte como es debido. Traseros y caídos en su mayoría. Apenas pudimos ver colocado en suerte ningún toro. Una pena.

Cuadrillas: Se desmonteró José Antonio Carretero, de la cuadrilla de Fortes, tras parear al tercero de la tarde.

1.- MOÑUDITO-61: Cárdeno. 528 kg. Ovacionado de salida. Protestado después por falta de fuerzas y una cornada en el cuarto trasero. Se aflige y para al inicio de la muleta. PITOS.

2.- PALMIREÑO-9: Cárdeno. 524 kg. Animal de menos presencia. Mala pelea en varas y nula humillación durante su lidia. Corto de recorrido y sin pasar nunca en la muleta de Pepe Moral. Siempre a media altura. LEVES PITOS.

3.- MUCAMO-84: Cárdeno. 549 kg. Ovacionado de salida. Humillador y templado en el capote. Acude tres veces al jaco, pronto y alegre, aunque sin empujar y protestando en el peto. Toro con fondo y mucha clase. Justo de fuerzas. OVACIÓN.

4.- ESCARLATA-130: Cárdeno. 544 kg. Toro con muy buenas hechuras. Humilla en sus inicios pero se viene abajo tras el tercio de varas. Debió ser devuelto por su falta de fuerzas. SILENCIO.

5.- PAQUETILLO-103: Cárdeno oscuro. 529 kg. Muy ofensivo por delante. El toro más encastado y correoso del festejo. Discreta pelea en veras. No se dejó ganar el terreno y acabó ganando la partida. SILENCIO.

6.- GALAPAGUEÑO-20: Negro. 534 kg. Peleó fijo y por derecho al peto, con derribo ayudado por los pechos incluido, en sus dos entradas al caballo. Acometió con clase, recorrido y humillación por ambos pitones en la muleta. PALMAS.

Otros: Tarde fría, con dos tercios de entrada en la que el viento incomodó demasiado. El ganado presentaba divisa negra en señal de luto por el fallecimiento de Victorino Martín Andrés.


Lo más destacable de la tarde llegaría de manos de un renovado Fortes que tuvo en sus manos un lote de triunfo. Madrid descubrió por fin a ese proyecto de torero grande.

Muy bien estuvo el malagueño en todos los tercios ante el tercero de la tarde. Sus lances de recibo con el capote, poniendo al toro en suerte, toreando en los terrenos que dan los triunfos, pasándoselo por la faja y queriendo mandar. Faena irregular condicionada por el azote del viento en el que pudimos disfrutar de varios naturales hondos y cadenciosos, con la figura encajada, ante el buen pitón izquierdo que presentaba el victorino pero sin la rotundidad necesaria que exige esta plaza. El primer trofeo de la temporada en Las Ventas se lo anotaba el espigado torero.

Ante el sexto, un toro enclasado, de gran fijeza y de distintas hechuras que sus hermanos, Fortes atisbó rápidamente el buen pitón izquierdo del animal, dejando buenos muletazos aunque faltos de determinación. Pinchó en repetidas ocasiones dejando escapar una posible Puerta Grande. Una Puerta Grande que nos hubiera dejado a medias. Faltó rotundidad.

Por su parte, El Cid y Pepe Moral no pudieron hacer más que cumplir con su obligación de matar sus toros tras comprobar que allí apenas había opción para el triunfo.

Manuel Jesús afrontaba su mayor compromiso en Madrid en los últimos años. Tres tardes de apuesta con cárdenos. Victorino, La Quinta y Adolfo. Casi nada. El Cid sorteó un lote flojo y bajo de casta impropio para el triunfo. Imposible y muy a la contra el primero de la tarde debido a la cornada que presentaba de salida en el anca trasera izquierda. Un lastre que propició el desencanto y el mosqueo general al apagarse el toro en los primeros compases de faena.

El cuarto fue por hechuras el mejor presentado de la tarde. Largo como un tren, con un estupendo cuello y tocado arriba de pitones. Una pintura. La entrega de los primeros tercios le hizo perder toda su poca fuerza en apenas dos minutos. Deambuló tras los garapullos y obedeció sin gracia a la muleta de Manuel Jesús, que se empeñó en citar en la pala en busca de ligazón.

Pepe Moral sorteó el lote más complejo. Incómodo ante su flojo primero que protestó todas sus embestidas. Buscó tablas del seis para muletear al cornúpeta, que buscó los muslos del sevillano, sin llegar a humillar nunca. Un toro que requería una brega más poderosa, más por bajo, de castigo y mando.

Complejo y ofensivo su segundo oponente. Un toro ligero de carnes y con una estupenda cabeza para enmarcar. Moral pasó mal trago toda la tarde. Sin acabar de ganarle el sitio ni la partida anduvo el de Los Palacios ante un toro sin apenas clase. Incomodado por el viento, buscando ese inexistente sitio en el que el no pudiera llegar Eolo, tragando una y otra vez las potentes arrancadas del victorino, que no puso las cosas fáciles.

Victorino cerraba así un muy que preocupante empiece de temporada tras los encierros lidiados en Vistalegre, Castellón y Madrid. El listón marcado es alto, pero estamos convencidos de que vendrán tiempos mejores en la ganadería.


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Victorino Martin

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