Bien Pablo Mora y Fco de Manuel en novillada de López Gibaja

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Primer festejo de la Comunidad de Madrid. Se lidiaron Novillos de la ganadería de Antonio López Gibaja de procedencia Juan Pedro Domecq vía Toros de El Torero, aunque algunos como el primero y el quinto por su morfología recordaron más al cruce de Marqués de Domecq y Núñez (en línea Rincón), anteriores sangres de esta ganadería. Excepto el indecente segundo, feo y sin hechuras para esta plaza, el resto del encierro estuvo bien presentado sin exageraciones. Destacó en juego el tercer novillo, bravo humillador y repetidor, el primero deslucido, el segundo impresentable e inválido, el cuarto bravo en el caballo, quinto y sexto con opciones en la muleta siendo los más serios de la tarde.

Según datos de la empresa, 7789 espectadores, en tarde fresquita.

El peso medio de la novillada fue de 424 kg.


AMOR RODRÍGUEZ, de tabaco y oro. Estocada desprendida (sorprendentemente sale a saludar con leves palmas). En el cuarto, dos pinchazos, estocada atravesada y dos descabellos. Dos avisos (silencio).

PABLO MORA, de verde botella y oro. Hizo su presentación. Gran estocada entera (oreja). En el quinto, pinchazo y estocada delantera (palmas).

FRANCISCO DE MANUEL, de purísima y oro. Hizo su presentación. Estocada trasera (oreja). En el sexto, estocada perpendicular y dos descabellos. Aviso (petición y vuelta al ruedo).


Presidencia: D. Gonzalo J. De Villa Parro, MAL. No debió de aprobar el segundo novillo, no tenía ni trapío ni seriedad para esta plaza y luego acarenció falta de fuerzas rozando la invalidez, debió ser devuelto. El resto sin complicaciones, las orejas hubo petición mayoritaria, pues la plaza se está ocupando por un público facilón.

Suerte de varas: buenos picadores había anunciados hoy, pero quien más destacó fue Jesús Vicente en el tercio del sexto, donde dio dos puyazos en lo alto. El resto nada que destacar pues los novillos no se terminaron de emplear en esta suerte a excepción del cuarto que sí empujó pero fue mal picado por Teo Caballero.

Cuadrillas y otros: Destacar un buen par de Diego Valladar.


Regresaba a Las Ventas la ganadería de Antonio López Gibaja donde compareció la última vez en el 2004. Ya teníamos ganas los aficionados de verla en Madrid, después de presenciar encierros ilusionantes en Ajalvir o Valdemorillo. Este año en el que se cumple su 25 aniversario de la creación de la misma, ha tenido la oportunidad de inaugurar la Feria de la comunidad, con una novillada noble y con opciones, ganadería a tener en cuenta para el éxito de los aspirantes.

Abrió el cartel el novillero madrileño Amor Rodríguez, ya con 25 años pero con pocas actuaciones, le tocó en suerte el lote más deslucido y pasó sin pena ni gloria, su primer oponente fue mal picado y luego lo acuso en la muleta, de corto viaje y en el cuarto que cumplió en el caballo tuvo su genio, fue menos claro y le propinó una voltereta, lo que provocó que se mostraron sus carencias, sobre todo con el acero.

Pablo Mora de Moralzarzal se presentaba en Madrid y lo hizo cortando una oreja a base de naturales uno a uno. Tiene buen concepto y personalidad. El cierre por manoletinas y la estocada fulminante tuvo premio ante un novillo impresentable e inválido. Al quinto, el mejor presentado de la tarde le faltó repetición pero transmitió y Pablo Mora toreó muy despacio en derechazos que arrebató uno a uno con mucho gusto. Estuvo más asentado y con las ideas más claras, corrió la mano con temple y largura por el pitón derecho ya que al natural al primer intento con la izquierda, el astado se le quedó corto, le pegó un cabezazo y Mora desistió comprobando que ese no era el pitón del novillo. El pinchazo le truncó el triunfo. En líneas generales bien, pero mucho que mejorar, sobre todo con el capote donde no termina de coger los aires al percal.

Francisco de Manuel también se presentaba en Madrid, de Arganda y con 17 años. Gustó mucho con el capote en sus dos novillos, sacándoselos hacia la boca de riego en lances a la verónica ¡qué bello!, cargando la suerte y toreando vertical. Banderilleó sin pena ni gloria, sino me equivoco no tardará en dejar los garapullos. Ante su primero, el mejor de la tarde inició la faena de rodillas, hubo emoción pues el novillo embistió con larga trayectoria y transmisión. Fue faena de más a menos pero por su estética, verticalidad y disposición supo mantener el interés del aficionado aunque a veces algo acelerado. Cerca estuvo de abrir la Puerta Grande ya que ante el sexto volvió a repetir esa intensidad. Primero en el capote por templadas verónicas, bajando las manos y ganando terreno rematando con una media belmontina de las que poco se ven pero de nuevo en banderillas fue vulgar. En la boca de riego inició la faena de rodillas y ligando por bajo por el derecho, rematado con uno de pecho mirando a los tendidos. Tras unos compases donde no se terminó de acoplar, volvió a cogerle el rumbo y escuchó olés al natural. La faena, abrochada con remates por bajo muy toreros, tuvo más poso y contó con algunos naturales hondos y desmayados. La espada le privó de salir por la Puerta grande, pues se notó que en los tendidos había mucho público festivalero e invitado por la Comunidad de Madrid deseando premiar al novillero e irse rápido a ver la semifinal de Champions del Real Madrid.

Cuando se anuncian dos novilleros en Madrid, la afición acude a la plaza con esa bonita incertidumbre. Hoy salimos muy satisfechos, pues tanto Pablo Mora como Francisco de Manuel han dejado buen sabor de boca y ya era hora de que dos novilleros ilusionaran a la afición, junto con Ángel Téllez, de los que tomo nota y no el figurita adinerado y despreocupante que ojalá no veamos en la feria que nos espera.


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Antonio López Gibaja

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