El toreo moderno es así

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08 Marzo 2009 | Escrito por Jesús Tejedor

Novillada con picadores. Se lidiaron 2 novillos de José Luís Pereda en primer y cuarto lugar; y cuatro de La Dehesilla, ambas con mismo representante y procedencia. Desigualmente presentada, algunos como el tercero, un auténtico novillo de deshecho, impresentable para la que dicen primera plaza del mundo. El cuarto era escasito de cara. El comportamiento también fue variado, destacando sobre todos el primero y el sexto, éste último fue un novillo de triunfo por su nobleza. En general se dejaron torear sin molestar excesivamente a sus oponentes, aunque evidenciaron ausencia de casta, como es habitual en estos hierros.
 


Arturo Saldívar: Pinchazo y estocada caída. AVISO. Silencio. Estocada. Algunos aplausos.

Abel Valls: Metisaca y estocada. Silencio. Estocada y descabello. AVISO. Silencio.

José Manuel Mas: Estocada un poco caída. Silencio. Estocada. Oreja.


Presidente: Manuel Muñoz Infante, regular. No debió aceptar en el reconocimiento dos de los novillos lidiados. También debería esperar a que saliera el novillo del caballo para cambiar el tercio.

Tercio de varas: Como se esperaba, no ha variado mucho el nivel desde el año pasado. El primer tercio sigue en peligro de extinción, fundamentalmente por culpa de los propios piqueros. No hubo nada bueno que apuntar, y negativamente destacaron por encima del resto J. Antonio Fernández Lozano, por una manifiesta incapacidad de dominar o hacer mover al caballo ¿sabrá montar?, y Benjamín Iglesias Martín por dos puyazos traseros y en la paletilla al pobre animal que le tocó en suerte.

Muy pobre entrada, sobre tres o cuatro mil espectadores, en tarde muy agradable.


No eran buenos los antecedentes de la ganadería anunciada para inaugurar la temporada 2009, y aunque tampoco es que fuera una novillada para el recuerdo ni mucho menos, por una vez el mal resultado y el aburrimiento del festejo no es solo achacable a los astados. Los tres novilleros tuvieron buena parte de culpa de que la tarde pasara con más pena que gloria, porque aparte de que demostraron estar más verdes que una lechuga, los conceptos que nos mostraron fueron acordes con lo que, salvo contadas excepciones, estamos desgraciadamente acostumbrados a ver tarde tras tarde: un toreo plano, vulgar, despegado y sin ninguna transmisión.

Mucho va a tener que mejorar Abel Valls, porque con la alternativa a la vista en la feria de su ciudad natal, Castellón, debería haber demostrado mucho más en la tarde de hoy. A su primero tardó en entenderle, pues en cuanto le dio distancia el novillo se animó y pareció otra cosa a lo que había mostrado hasta ese momento, el problema fue que Abel estuvo muy despegado y desconfiado. No varió mucho su actitud en el quinto, mal colocado y con continuos enganchones y en el que encima se puso pesado alargando la faena sin ningún motivo.

El mejicano Saldívar abrió el cartel con un interesante novillo que acusó mucho el tercio de varas, con dos puyazos en los que se durmió en el peto, especialmente en el primero, en el que costó mucho sacarle del caballo y que recibió de lo lindo. Esto hizo que al novillo le costase mucho arrancar y se pasase la faena más tiempo de lo normal recuperando fuelle, porque cuando arrancaba se veía que con las fuerzas intactas quizá estaríamos hablando de otra cosa. En su segundo intentó por lo menos quedarse algo más quieto, pero entre su falta de experiencia y que el novillo no hacía más que cabecear, lo que se llevó fue un pitonazo en el labio. Debería haber intentado bajar más la mano para evitar esto, al igual que procurar enseñar al novillo a que humillara más durante toda la lidia. El tiempo y buenos asesores deben ayudar a pulir estos defectos.

El triunfador de la tarde fue el madrileño José Manuel Mas. Cortó una oreja al buen sexto, que ya asomó su condición de salida, demostrando mucha codicia en el capote. En la muleta fue de largo y con una embestida franca, pero Mas no se enteró hasta el final en el que despertó del letargo al personal con una buena serie con la derecha. Esto le valió para cortar una oreja muy barata, pues estuvo muy por debajo de las condiciones del animal. De su primero no sacó nada positivo fundamental mente por su mala colocación, además de que no se estuvo quieto en ningún momento y llevó al novillo a tirones.

Así es el toreo hoy en día: toros que no dicen nada y que molestan lo mínimo posible, toreros conformistas que se arriman poco, y público festivalero que a la mínima saca el pañuelo para irse a casa pensando que se lo han pasado bien porque se han cortado orejas. Y es la primera...

 

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