Gran corrida de Cuadri

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23 Mayo 2010 | Escrito por Luis Esteban | Fotografías de Constante

Corrida de toros. 18ª corrida del abono de San Isidro. Se lidiaron toros de Celestino Cuadri, muy bien presentados, de gran trapío y en el tipo de la casa. Destacaron tercero, bravo y noble, y quinto, muy encastado, ambos muy aplaudidos en el arrastre. Con casta el resto. Primero, noble y sin humillar. Segundo, algo tardo pero con gran emoción. Cuarto, manso y noble. Sexto, flojo, se vino abajo en la muleta.


DOMINGO LÓPEZ CHAVES: de verde botella y oro: ovación con saludos tras aviso y silencio.

SALVADOR CORTÉS: de azul marino y oro: silencio y pitos.

DAVID MORA: de tabaco y oro: palmas y silencio tras aviso.


Cuadrillas: Destacó la lidia del tercero, en la que saludaron Rafael González y Víctor Manuel Martínez por el tercio de banderillas y Raúl Cervantes por la brega. Saludó también Luis Mariscal, tras banderillear al quinto y, de nuevo, Raúl Cervantes, tras parear al sexto.

Presidencia y otros: Presidió D. Julio Martínez, sin mayores problemas. Lleno en tarde agradable.


Llegó la corrida de Cuadri y puso las cosas en su sitio. Tras varias tardes de toros sin importancia y baile de corrales (salvando las de Dolores Aguirre y Puerto de San Lorenzo), pudimos presenciar una corrida de toros de verdad. Tenía que ser de Cuadri. A veces, esta fiesta es justa. Acostumbrados, cada día más, a ganaderos de mentira, cuya única preocupación es engordar su bolsillo y servir a las figuras de turno, ha llegado un ganadero con mayúsculas a dictar una lección.

El año pasado, decidió no acudir a su cita con esta plaza, pese a ser premiada con el toro más bravo de la feria en la edición del 2008. Consideró que no tenía corrida apropiada para Madrid. Como debe ser. Uno mismo tiene que ser el primero en saber si hay o no corrida y respetar así a una plaza y a su público. Afortunadamente, este año sí la había ¡Qué trapío! ¡Qué corridón de toros! ¡Qué gusto ver una corrida con toda su barba! Pero es que, además, resultó interesantísima por su comportamiento. De momento, sin duda, la triunfadora del ciclo.

Hubo un toro de premio gordo. De nombre “Frijonero”, lidiado en tercer lugar; fue bravo de principio a fin. Ya en el capote mostró su condición, siempre humillado y haciendo el avión. Embistió hasta el final, con esa transmisión que da la casta. Fue lidiado magistralmente por Raúl Cervantes y se lucieron con los palos Rafael González y Víctor Manuel Martínez, quienes pusieron a la plaza en ebullición. Lástima que David Mora no estuviera a la altura del gran astado. Todo comenzó bien, tanto con el capote como en la muleta, con un principio prometedor. Pero luego se vino todo abajo. No se terminó de acoplar a la embestida del animal y aquello no volvió a remontar. Se vio toro por todos los sitios y la gente, como es lógico, se puso de su parte. No se puede decir nada de su actitud, pero un toro así exigía estar a una altura superior. Para colmo mató de feo bajonazo. Perdió la gran oportunidad de salir disparado de la feria, un torero que precisamente no anda sobrado de ocasiones como ésta. Con el sexto no tuvo opción de lucimiento, pues fue el único ejemplar que se vino abajo en la muleta, flojeó y se terminó parando.

Hubo otro lote de gran nota, el de Salvador Cortés. Se las vio, en primer lugar, con un toro de mucha transmisión, con el único defecto de tardear en sus embestidas. Pero amigo, una vez que arrancaba, repetía como una locomotora cuatro o cinco veces, suficientes como para poner aquello boca abajo. Salvador no apostó, no cruzó esa línea imaginaria como hay que hacer en este tipo de toros. Siempre fuera de cacho, citando por fuera y sin ninguna apretura. En el quinto, más de lo mismo, sólo que en esta ocasión el toro era todavía mejor. Animal castaño, algo poco corriente en esta ganadería, y muy encastado, “Ribete” de nombre. Toro de triunfo gordo. Cortés no lo vio claro en ningún momento y todo fueron dudas y precauciones. Dejó escapar una gran oportunidad. Gran ovación para el toro, que además tuvo una muerte espectacular.

También sirvió el lote de López Chaves, en especial el primero. Fue un animal que pese a no humillar tomaba los engaños con claridad y recorrido. Tuvo una actuación correcta y técnica, pero nada más. Faltó poner algo más para que aquello cogiera vuelo. El cuarto fue el toro más manso de la corrida. Le pegaron en exceso bajo el peto. Desarrolló nobleza en la muleta, aunque le faltó un punto de transmisión. Domingo se limitó a pasarlo de muleta sin ninguna fe y a matarlo horriblemente mal.

Así vivimos una tarde de emociones, pues hizo su aparición el toro. Con corridas así, este espectáculo adquiere toda su grandeza, esa que algunos taurinos se empeñan en borrar. Me alegro de verdad que el triunfador de hoy haya sido Fernando Cuadri, porque se lo merece. Con más ganaderos como él la fiesta tendría otro rumbo. Gracias y enhorabuena GANADERO.

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