La feria avanza y el hastío impera

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27 Mayo 2010 | Escrito por Alberto Herrero | Fotografías de Constante

Corrida de toros. En tarde nublada y con agradable temperatura se lidiaron cinco toros del hierro titular de D. Javier Pérez Tabernero de desigual presentación y un sobrero de Conde de Mayalde que hizo segundo, mal presentado, feo y basto. Destacó el corrido en tercer lugar, encastado y con movilidad en el último tercio. Noble resultó el cuarto. El resto de la corrida fue floja y descastada.


José Pedro Prados “Fundi”: (rosa y oro con cabos negros): pinchazo y descabello –silencio-. Media estocada –leves palmas-.

Sergio Aguilar: (Azul y oro): Pinchazo y estocada –saludos-. Estocada –saludos-.

Luís Bolívar: (Grana y oro): Estocada baja y tendida, aviso –saludos-.Estocada –silencio-.


Tercio de varas y cuadrillas: Destacó en el tercio de varas al sexto Luís Miguel Leiro tanto en la colocación de los dos puyazos como en la medida del castigo. Todo lo contrario resultó la labor de Antonio Prieto (hijo) durante el segundo. Descordó al primer sobrero de Domínguez Camacho por un puyazo criminal y posteriormente abrió un tremendo ojal en el espinazo del segundo sobrero de Torrehandilla. Ambos fueron devueltos, al igual que el titular, recetando finalmente al del Conde de Mayalde dos varas traserísimas y de infame colocación. El resto de la corrida, como de costumbre, se picó mal, muy mal. Definitivamente la suerte de varas está en una decadencia total. Entre los de a pie destacó, como también es habitual, Domingo Navarro.

Presidencia: Presidió D. Julio Martínez. Devolvió por tres veces al segundo de lidia ordinaria, y debió proceder del mismo modo con primero y sexto.

Parte médico: Sergio Aguilar sufrió un puntazo durante la lidia del segundo, en la cara interna, tercio inferior del muslo izquierdo. Pronóstico leve. No le impidió continuar la lidia.


“Estoy por irme…” Con estas tres palabras que salían de la boca de mi compañero de localidad entre un largo y pesaroso bostezo se resumía la primera hora de corrida de esta tarde. Sergio Aguilar había tenido que abrirse de capa hasta en cuatro ocasiones para poder lidiar el que hacía segundo de lidia ordinaria. Y eso que el señor del palco no quiso devolver el que abrió plaza, tan inválido si no más que cualquiera de los que posteriormente tuvo que recoger Florito y su bueyada. Por delante aún quedaban cuatro y la verdad, se hacía muy cuesta arriba pensar en lo que nos podía esperar. Y más con la inercia que ha tomado el aburrimiento en el aficionado tras las veinte tardes de feria que llevamos a las espaldas. Y digo yo, los señores de la Comunidad de Madrid, ¿se estarán divirtiendo mucho? ¿Pensarán pedirle responsabilidades a la empresa Taurodelta por tanto tostón consecutivo? En fin… Ese era el sentimiento generalizado en el tendido antes de saltar al ruedo el tercero que correspondía en suerte a Luís Bolívar. En el primer acto “El Fundi” tan solo pudo matar a su oponente, que por otra parte bastante muerto estaba desde que apareció por la puerta de chiqueros. Bronca al señor Julio Martínez, que viendo el cariz que tomaban los acontecimientos, sacó su pañuelo verde a continuación por tres veces consecutivas. Aguilar, con ese tercer sobrero del Conde de Mayalde –impresentable por cierto para esta plaza por feo-, porfió y se mostró valiente, pero lo que tenía delante resultaba más apto para ser uncido a un tiro de carretas que para ser lidiado en la Feria de San Isidro.

Sin embargo, ese tercero que había perdido toda la punta del pitón misteriosamente tras enterrarlo en la arena venteña, se puso a embestir de largo a la muleta del colombiano, al galope, con fijeza. Y Bolívar, que construyó la primera parte de su labor con la mano derecha de manera aceptable, con muletazos largos, ligados y con algún buen pase de pecho, decidió echársela a la izquierda y la faena se diluyó. El toro comenzó a enganchar constantemente la franela y acabó imponiendo su poder frente al poco mando que imponía su matador. Toro interesante y encastado, y muy del gusto de Madrid, pues transmitía importancia en cada una de sus embestidas. Una pena, pero la cosa no cuajó. Ya con el sexto, otro inválido que debió volver por donde apareció y a las alturas de tarde que nos encontrábamos, poco se podía hacer.

El otro toro con posibilidades de la tarde fue el cuarto. El Fundi, avezado en batallas de otra índole, tuvo la oportunidad de encontrarse con un animal flojito pero que embestía humillado y con esa nobleza que tanto buscan los “profesionales”. Y tampoco pudo ser. Disposición y poco más, pero pareció evidenciar el fuenlabreño que no era el tipo de toro con el que más puede lucir. Por cierto, presentaba el de Pérez Tabernero una capa y unas hechuras que poco tenían que ver con el encaste Atanasio y sí más bien parecía que algún goterón santacolomeño corría por su anatomía.

Por último, con el quinto toro, rebrincado y que acusó durante toda su lidia su falta de fuerzas y que mostró muchas complicaciones por el lado izquierdo sobre todo, Sergio Aguilar volvió a demostrar ganas y buena voluntad pero poco lucimiento.

Al final y en resumen, un toro interesante, otro que permitía el buen toreo y cuatro tostones que van a hacer que tampoco esta tarde se guarde en sitios privilegiados de los anales taurinos… Bueno quizás me equivoco. Si seguimos así se guardará como una más de la peor feria que nunca se haya visto.

 

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