Los remiendos y el sobrero los mejores

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04 Junio 2010 | Escrito por José Carlos Fernández-Villaverde y Silva | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Se lidiaron cuatro toros de La Palmosilla y dos de Torrealta (1º y 2º). Bien presentados estos dos últimos. El sobrero, sustituyendo al sexto de la Palmosilla, de Moisés Fraile, noble. Los dos primeros lidiados fueron despedidos con palmas como asimismo el ultimo, el sobrero de Moisés Fraile.


RAFAELILLO: (de azul y oro). Pinchazo y estocada. SILENCIO. Estocada y un descabello. SILENCIO.

EL FANDI: (de verde y oro). Estocada caída. SALUDOS. Pinchazo, media estocada tras aviso y un descabello. SALUDOS.

MATIAS TEJELA: (de blanco y oro). Metisaca y media estocada. SILENCIO. Pinchazo hondo. SILENCIO.


Suerte de varas: : No hay nada especial que reseñar. Se sigue sin picar a los toros. Por la pésima lidia o la rapidez en sacar el pañuelo dos toros fueron picados por el picador cuando hacía puerta.

Presidencia: : Don Julio Martínez Moreno. Debió devolver el sexto antes de ir al caballo. Lo cambió después del segundo par de banderiíllas. No sé a quién culpar más, si al presidente por no ver lo obvio o al veterinario, quien cobra por estar en el palco, por no aconsejar al presidente. Puestos al habla con don Julio, me dice que él cambia los toros según un baremo que tiene. Obviamente este toro no cumplía su baremo. Hubo gran escándalo previo al cambio contra la presidencia, perfectamente evitable.

La Infanta doña Elena nos honró con su presencia en el Palco Real.


Rafaelillo, venía supliendo la plaza de Julio Aparicio. Obviamente no es el tipo de toro que le va al toreo de Rafaelillo. Su primero, muy bien presentado, manso de libro, ni lo entendió ni supo escoger los terrenos. Constantemente fuera de cacho. Creo que se le debió picar más ya que, para que un toro esté por encima de Rafaelillo, acostumbrado a lidiar toros mucho más difíciles, tenía que estar haciendo algo mal. A su segundo, también manso, se le lidio pésimamente. El tercio de banderillas se hizo en toriles, apretando mucho el toro. Esto hizo que se viniera arriba, poniendo en apuros al todo-terreno Rafaelillo, quien fue desarmado en varias ocasiones. El toro murió en la boca de riego. Resumen, mal y desaprovechando una ocasión donde se podía haber lucido como lidiador.

El Fandi, dicen que cae mal en Las Ventas, pues hace todo lo posible para que así sea. En su primero puso los tres pares de banderillas a toro pasado, con la consiguiente protesta del público entendido. Parece que sitúa a aficionados afines en lugares estratégicos, ya que se escuchaban aplausos repartidos por la plaza en momentos que no cabía tal aplauso. En la andanada del 9 tuvo que intervenir la fuerza pública por el escándalo montado por un aficionado, no habitual en esa localidad. No permitía ninguna censura hacia El Fandi. En el tercer tercio de su primer toro estuvo fuera de cacho todo el tiempo. Mató de estocada caída y hubo aplausos y pitos, o sea división. En su segundo toro, muy grande, para evitar no poner las banderillas a toro pasado utilizaría el método de los dos vectores en la misma dirección. El torero corre hacia atrás, el toro hacia delante obviamente y dadas las excepcionales condiciones físicas de El Fandi es cuestión de reducir su velocidad para así encontrarse con el toro. Jamás pueden ser de poder a poder, no son direcciones opuestas sino encontradas. También vimos a El Fandi tirar del rabo del toro para sacarlo del caballo. Muy censurada esta anomalía por el publico en general. La faena también fue fuera de cacho y protestada por un sector del público. Parece mentira que este torero acabe cada temporada como el número uno del escalafón en número de corridas.

Matías Tejela, poco que reseñar en su primer toro, salvo el gran par de banderillas puestas por Carlos Ávila, bastante mejor que las puestas por el matador/banderillero que le precedía. Tejela lo toreo también, para no variar la tarde, fuera de cacho, por lo cual fue repetidas veces censurado. Su segundo, el sobrero de Moisés Fraile, con movilidad y nobleza, fue pésimamente lidiado por la cuadrilla, sin ejercer su autoridad el maestro, Una vez que se quedó solo ante el animal lo llevaría a terrenos del siete y le daría unas muy buenas tandas de cuatro pases, incluyendo el de pecho, con ambas manos. Debió acabar allí pero decidió continuar y el toro se le vino repentinamente abajo. A tal punto fue que con un pinchazo hondo el toro se acostó y el público se enfriaría. Adiós a los posibles aplausos o a cualquier otro reconocimiento.

Lo más destacado de la tarde fue la pésima lidia dada a los toros por las respectivas cuadrillas, para detrimento de los correspondientes maestros.

 

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