Merecida Puerta Grande de Javier Jiménez

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21 de agosto de 2016 | Escrito por Antonio Monedero | Fotografías de Iván de Andrés

Con un cuarto de plaza aproximadamente, se lidiaron seis toros de la ganadería D. Antonio Bañuelos. Muy bien presentados, dando buen juego en general. Siendo aplaudidos al término del festejo teniendo que salir el mayoral a recoger la ovación.

Subastador: Negro listón, 534 kg. 4/11. Primera vara, trasera saliendo suelto, segunda parecida a la primera. Sin entregarse en el caballo. En la muleta saco casta. Aplaudido en el arrastre.

Arabesco: Negro de 490 kg. 5/11. Primera vara, cabeceó y salió suelto. En la segunda, se arrancó de largo, cogiéndole muy bien Juan José Esquivel. Recibiendo una ovación al término de esta. Saco casta y algo de genio en la muleta. Fue aplaudido en el arrastre.

Lanafrio: Negro listón de 502 kg. 4/11. Primera entrada sin apretar, saliendo suelto. En la segunda, cabeceó, sin emplearse volviendo a salir suelto. Noble para la muleta, recibió algunas palmas camino hacia el desolladero.

Palomo Blanco: Negro de 537 kg. 4/11 Muy mal lidiado, tanto en varas como en banderillas. Llegando a la muleta en muy mal estado. Pitos.

Obrador: Colorado bragado meano de 564 Kg. 4/11. Primer puyazo sin apretar y salió suelto. Segunda entrada picotazo saliendo suelto en el encuentro. Palmas.

Aseñorado: Negro listón chorreado de 497 Kg. 5/11. Primera vara trasera cabeceando y sin apretar. En la segunda fue a estrellarse con el peto, perdiendo las manos, saliendo del caballo sin que le picasen. Fue aplaudido al tiro de los mulilleros.


Emilio Huertas: que confirmaba, de rosa y oro. Pinchazo, un aviso y estocada algo contraria. Algunas palmas, saliendo a recibir la ovación. En su segundo, se tira con decisión, cobrando una buena estocada. Algunos pañuelos, dando por su cuenta la vuelta al ruedo.

David Galván: de verde botella y oro. Aviso sin haber entrado a matar, pinchazo y estocada, baja y tendida. Algunas palmas, saliendo a saludar por su cuenta. En su segundo, tres pinchazos y un descabello. Silencio.

Javier Jiménez: de blanco y oro. Estocada, tirándose a ley. Oreja. En su segundo, estocada casi entera, cayendo algo baja. Oreja. Salió a hombros por La Puerta Grande.


Presidente: D. Julio Martínez Moreno. Bien al aguantar la presión a la caída del quinto y no conceder la el trofeo que solicitaba la concurrencia.

Cuadrillas: Muy bien el picador Juan José Esquivel, en la lidia del segundo toro. Con los avivadores, muy mal Miguel Ángel Sánchez y Rafael Limón, de la cuadrilla de David Galván, en el cuarto de la tarde, entrando varias veces en falso. El animal acuso la mala lidia en la muleta. Bien José Otero y Pascual Mellinas, de la cuadrilla de Emilio Huertas.


David Galván: En el primero de su lote, lo recibió con unas verónicas que fueron jaleadas citando a continuación, en el quite, por chicuelinas ajustadas con buen gusto. Con la muleta brindo al público y empezó dando unos pases templados por bajo, saliéndose a los medios para ligar unos derechazos que estuvieron por debajo de la calidad y encastada embestida que el animal ofrecía, que aunque metía la cara la levantaba por falta de dominio, sacando genio, por falta de mando. Cambio a la izquierda y tampoco supo estar a la altura de las exigencias de su enemigo.

En su segundo, resulto cogido mientras toreaba de capa. Sufriendo un fuerte golpe a la altura del pecho que quedo conmocionado. Afortunadamente y tras unos minutos de recuperación todo quedo en un susto. Con la muleta no pudo hacer nada, tal vez por la mansedumbre que mostró su enemigo o por la mala lidia recibida de su propia cuadrilla. Se fue a tablas arreando gañafones, sin poder conseguir ningún muletazo en condiciones. Con el estoque en la mano, intentó ponerlo en suerte a la altura del tendido del 8, pero no hubo manera, el animal se encerró en tablas tirando hacia toriles para continuar al tendido del 5 donde por fin, pudo conseguir arrearle tres pinchazos y rematarle con un golpe de verduguillo.

Emilio Huertas: Vino a confirmar y le salió un toro con el que sueña cualquier torero para salir triunfador de las Ventas. Encastado, con repetividad, siguiendo la muleta y sin cansarse de embestir. Saco algunas tandas con la derecha, pero siempre dejándose coger la pañosa y sin llegar a rematar los muletazos. Al cambiar a la izquierda, saco una tanda de tres pases más templados, pero a la siguiente, volvió cometió el mismo error de no correr la mano al ritmo de la embestida, dejándose coger la muleta y haciéndole calamochear.

Su segundo, tal vez el mejor presentado de la tarde, salió algo parado, huyendo de los capotes, hasta que consiguió someterlo y sacarle un buen quite por chicuelinas. Con la muleta, brindo al público y empezó la faena con unas pedresinas, siguiendo con unos derechazos, sin acople ni colocación y abusando de pico. Se veía claramente que no tenía la misma clase que el toro de su confirmación, pero él tampoco hacía nada para someterlo. Decidió tomar la tizona y haciendo un gesto de desprecio, la tiro a la arena, poniéndose bravucón, para dar unos pases sin espada, tanto por la izquierda como por la derecha, arrancando unos aplausos de algunos ignorantes. Pero la mayoría del público se lo reprocho. Una vez echado el toro, esos mismos que le jalearon el gesto de desprecio al estoque, sacaron el pañuelo, como petición de oreja y el Presidente, estuvo muy acertado al no conceder el trofeo. El coleta se arranco a dar una vuelta al ruedo por su cuenta.

Javier Jiménez: Fue el gran triunfador de la tarde al cortar una oreja a cada uno de sus toros. Consiguiendo de esta manera abrir la ansiada Puerta Grande de Las Ventas. A su primero lo recibió de capa con unas verónicas que fueron aplaudidas. Con la muleta comenzó la faena con unos ayudados por alto a la altura del tercio. Lo sacó a continuación hacia fuera de la segunda raya del tercio, obteniendo unos derechazos con temple y gusto, el toro tenía nobleza, pero había que quedarse en el sitio, tal vez le falto un poco de colocación y ceñimiento, pero supo estar y aguantar la embestida y repetición que el toro tenía, llegando incluso a desarmarlo. Volvió otra vez a la cara del toro y saco unos trincherazos de bello estilo, calando en los tendidos.

A su segundo lo recibió con unas verónicas que fueron ovacionadas. A este toro apenas se le pico y tal vez eso le mantuvo en pie. Brindo a su hermano Borja Jiménez. Empezó la faena con unos pases por alto rematándolo con un desmayado por bajo que caló en los tendidos, para a continuación, sacando a su enemigo a los medios, ligarle unos naturales dados con gusto y temple, arrancando una fuerte ovación. Cambió de mano y le dio unos buenos derechazos, rematándolo con un molinete y otros desmayados que volvieron a llegar a los tendidos. Si la espada no hubiera sido algo defectuosa tal vez estuviéramos hablando de una faena de dos orejas.

 

 

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