Paco Ureña nos rescata del naufragio

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11 de mayo de 2016 | Escrito por Juan Sanz Minguela | Fotografías de Iván de Andrés

Tres cuartos de plaza. El año pasado piso el albero venteño un sobrero de la ganadería El Torero, de nombre “Lenguadito”, un toro bravo que nos emociono el pasado San Isidro. En la sexta de feria había expectación de ver el comportamiento de los astados gaditanos.  Solo se han lidiado cinco toros del hierro titular, remendado el festejo  un toro de Torrealta. Los toros anunciados son de encaste Domecq Diez, muy desigualmente presentados, algunos protestados de salida como otros aplaudidos. Se ovaciona al sexto toro de la tarde de nombre Ojibello, de octubre del 2010, con el numero 40 y con 540 kilos.


Manuel Escribano: de corinto y azabache.  Pinchazo y bajonazo (pitos). En el cuarto, media caída (silencio).

Iván Fandiño: de caña y oro. Media estocada y dos descabellos (silencio). En el quinto, media tendida y tres descabellos (pitos). 

Paco Ureña: de lila y oro. Pinchazo y estocada con aviso (saludos). En el sexto, pinchazo y estocada caída (oreja).


Presidente: D. Jesús María Gómez Martin, esta correcto, salvo la responsabilidad conjunta con su grupo veterinario se dejan pasar algún toro justo de presentación en el reconocimiento.

Cuadrillas: destaca en la tarde lluviosa, el torero de plata Iván García, como en la brega del segundo de la tarde como pareando al quinto, teniendo que desmonterarse.


Paco Ureña venia con ganas de rescatarnos del naufragio venteño, después del gran diluvio. No dudo, ni del estado del piso, ni de los astados que tenia de oponentes, venia dispuesto, ha toreado por los dos pitones, cruzándose y abandonándose.

Con el tercero de la tarde, que no era nada fácil, Paco Ureña se la juega por el pitón izquierdo, que le avisa tres veces y el sin inmutarse, aguantándole, consigue dar una tanda de gran valor.

Con el sexto de la tarde, un pavo, aplaudido de salida, con dos grandes velas, con un toque playero, que daba miedo, un astado de excelente trapío y con este bicho exigente, sin pensar como estaba el piso, se puso a torear, se dice pronto. Empezó con temple en dos tandas de redondos, rematando atrás de la cadera, calentando al público de la mala tarde de lluvia y frio. Después cogió la mano izquierda, y más de lo mismo, toreando vertical, cruzándose, con empaque y pureza, rematando con un gran pase de pecho. Fue entonces cuando su toreo fue un poco intermitente, pero rápidamente volvió y desplego torería y valor, en los naturales a pies juntos, en los pases de desprecio, de la firma. No fue capaz de redondear su obra. La suerte suprema no es su fuerte, tiene que templar el acero de su espada para cosechar grandes triunfos. Falla a espadas y en su segundo intento receto una estocada caída de efectos fulminantes. Cortando una oreja con quilates y ovación en el arrastre al toro Ojibello.

Manuel Escribano, no tiene su tarde, le correspondió un lote manso en el caballo, pero en la muleta fue noble y de orejas, se le va el primer toro de la tarde de nombre Plomazo, está muy vulgar con los rehiletes y con la muleta, despegado, descargando la  suerte, acompañando el viaje, al hilo del pitón, dando mantazos, fue pitado por el publico pero sigue realizando el  destoreo lo único digno de mención fue el tercer par al segundo de su lote ,donde el torero de Gerena coloca un  par de gran valor, sentado en el estribo al quiebro, que levanta al respetable de sus asientos. Con la espada tampoco remata la faena,  teniendo el acero querencia al sótano o planta baja.

Que decir de Fandiño, esta fuera, no está, antes si no le envestía su toro, envestía èl. Le correspondió primero un toro mal presentado de El Torero, pitado de salida, mete bien la cabeza pero sale suelto, sin fijeza en su viaje, por lo que no se acopla el de Orduña, faena sucia y con enganchones. Su segundo de la tarde un remiendo de Torrealta, un manso que no quería guerra, Fandiño volvió a pecar de lo mismo, con la muleta trasmitió indiferencia en los tendidos, esta desdibujado.

Paco Ureña a dando un aire fresco a la Feria de San Isidro, donde predomina el destoreo, Paco Ureña si sigue así se hace con el Trono de Madrid.

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