Se suspende la corrida

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20 de mayo de 2014 | Escrito por Pedro del Cerro | Fotografías de Constante

Algo más de media entrada en tarde fresca, ventosa y nublada. Toros de El Ventorrillo que fueron remendados con dos de Los Chospes. Al caer el segundo de la tarde se anuncia por megafonía la suspensión de la corrida al encontrarse los tres toreros en la enfermería, heridos por asta de toro o con lesiones que les impiden continuar la lidia.
 


David Mora: Cogido a portagayola por el primer toro de la tarde.

Antonio Nazaré: Estocada baja, SILENCIO.

Jimenez Fortes: Estocada contraria, OVACIÓN.


Presidente: Don César Gómez Rodríguez.

Suerte de varas: Los dos que se lidiaron cumplieron, el de Los Chospes con buena nota.

Cuadrillas: Destaca José Antonio Carretero haciendo quites providenciales a su matador, Jiménez Fortes, en varias ocasiones.

Otros:
Parte médico de David Mora: Durante la lidia del 1º toro ha ingresado en esta enfermería el matador David Mora con dos heridas por asta de toro, una en tercio medio cara anterior de muslo izquierdo con una trayectoria ascendente de 30 cms que produce arrancamiento de la vena femoral y colaterales, con destrozos en el músculo cuadriceps. Contusión de la arteria femoral superficial. Otra en axila izquierda con una trayectoria ascendente de 10 cms que contusiona el paquete vasculo nervioso y alcanza el húmero. Contusiones y erosiones múltiples. Se trasfunden dos unidades de concentrado de hematíes y gelafundina. Se exploran pulsos distales siendo estos normales. A cargo de La Fraternidad se traslada a la U.C.I. del Hospital Virgen del Mar. Pronostico MUY GRAVE.

Parte médico de Antonio Nazaré: Durante la lidia del 2º toro ha ingresado en esta enfermería Antonio Nazaré con traumatismo en la rodilla derecha con probable lesión de ligamentos. Se traslada a centro hospitalario para su estudio radiológico. Pronostico reservado que le impide continuar la lidia.

Parte médico de Jiménez Fortes: Durante la lidia del 2º toro ha ingresado en esta enfermería el matador Saúl Jiménez Fortes con dos heridas por asta de toro, una en cara externa del tercio superior del muslo derecho con dos trayectorias, la primera hacia arriba y adentro de 10 cms que alcanza el fémur. La otra de 10 cms hacia abajo que causa destrozos en el músculo vasto externo. La otra cornada, de 10 cms alcanza la pala iliaca. Pronóstico menos grave, que le impide continuar la lidia.


Desde el año 1979 no sucedía una suspensión de este tipo y difícilmente encontraremos algún caso en el que solo hicieran falta dos toros para dejar a los tres coletas imposibilitados de continuar la lidia. David Mora recibió una tremenda paliza recibiendo a portagayola al primero de la tarde, un cinqueño de pelo negro zaino que recibió de rodillas, muy lejos de la puerta del toril, el animal llegó midiendo hasta su jurisdicción, lo arrolló cuando hacía el afarolado y lo buscó con saña cuando lo tenía a merced, lanzando una batería de cornadas en décimas de segundo de las que milagrosamente Mora llega vivo a la enfermería, gravemente herido pero con el corazón latiendo –a Dios gracias-, donde las manos salvadoras del equipo médico le salvarían la vida.

Se haría cargo del bicho Antonio Nazaré. Su lidia no presentó complicaciones, cumplió en varas y se dejó hacer en banderillas. Llegó noble y voluntarioso al último tercio, con un buen pitón izquierdo. Por el derecho se ceñía descaradamente. Rápidamente desarrolló sentido y acortó el viaje sobremanera, acusando los casi seis años de edad. Tuvo cinco o seis tandas potables. Antonio Nazaré lo pasó de muleta en el tercio, sin transmitir nada a los tendidos, como de trámite. Y el público todavía conmocionado por la tremenda cogida de Mora.

El segundo, un remiendo del hierro de Los Chospes, castaño con bragas y axiblanco, de tamaño justo pero bien hecho y rematado, de hocico chato y ofensivo de pitones, se apodaba Fetén. Le faltaban cuatro meses para cumplir seis años. De salida zarandeó a Fortes en el saludo capotero, librándose de la cornada de puro milagro. Cortó el toro por el lado derecho, cosa que haría constantemente durante toda la lidia. Se llevó dos fuertes puyazos, en el primero se tapó la salida, empujando con brío el toro; en el segundo se arrancaría con alegría, encelándose con buen estilo. Lo sacaron rápido las cuadrillas y acudiría al quite Nazaré. Por chicuelinas a un toro de casi seis años que cortaba el viaje, se libró en todos los lances pero en el remate de la media el toro haría por él, momento en el que se produjo la lesión de rodilla, sin que el toro hiciera carne. Segundo matador a la enfermería. En banderillas protestó el toro una barbaridad, manseando descaradamente. La faena de muleta de Fortes fue un sufrimiento constante en los tendidos, este torero tiene valor sin inteligencia, más cercano a la temeridad. Vino la cornada toreando por el pitón derecho, el lado asesino del toro, por ahí compuso toda la faena Fortes, inexplicablemente. Fortes perdió la verticalidad cuando retrocedía e intentaba librarse de los derrotes del toro, en la arena el animal hizo presa hiriéndole en el muslo derecho. Continuó la faena bajo un ambiente de miedo que invadía la plaza, se mascaba una nueva cornada, el cinqueño no hacía más que empeorar en manos del bisoño torero. Sacó una tanda de cierta limpieza a costa de valor y aguantar lo que no está escrito. Llego el momento de la verdad, había que pasar por el pitón derecho del toro, el torero estaba gravemente herido. Fortes se tiró a morir, no hizo por cruzar, el cuerpo detrás de la espada directo al morrillo del toro. El burel lo cogió y se lo pasó de un pitón a otro, se vivieron momentos trágicos. Acudió rápido el capote salvador de José Antonio Carretero. El matador salió vivo de aquello, no así el toro que llevaba una estocada contraria hasta las cintas, mortal de necesidad. Las mulillas arrastraron a Fetén, segundo de la tarde, camino del desolladero mientras el personal batía palmas. Fortes hubo de pasar a la enfermería. Los tres espadas en encontraban al amparo de los sanitarios, no estaban en disposición de continuar con su labor, así que la corrida tuvo que suspenderse cuando quedaban aún cuatro toros en los chiqueros.

La grandeza de la Fiesta de Toros radica en su verdad y su autenticidad, rito de vida y muerte, arte supremo que ningún espectáculo en el mundo iguala. Ya lo dijo Cúchares brindando un toro al famoso actor Julián Romea después de que este le increpara constantemente: “Le brindo a usted este toro, para que vea que aquí, en el ruedo, uno puede morirse de verdad. Y no de mentirijilla, como hace usted cada tarde en el escenario”.

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