Tres toreros sin futuro

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09 Agosto 2009 | Escrito por Jesús Tejedor

En tarde no muy calurosa y por momentos con mucho viento, y con apenas tres o cuatro mil personas en la plaza, se han lidiado seis toros de Javier Pérez Tabernero, de encaste Atanasio. Regular presentados, en general salieron feos y sin rematar. Todos tuvieron su puntito de casta o de genio, y llegaron aprovechables al último tercio, aunque tercero, cuarto y sexto mansearon descaradamente. El primero fue un inválido que debió ser devuelto por el presidente.
 


Alfonso Romero: Pinchazo y estocada. Silencio. Estocada. Saludos con protestas.

Alejandro Amaya: que confirmaba la alternativa. Estocada trasera y baja. Aviso. Silencio. Pinchazo y bajonazo. Saludos con protestas.

Antón Cortés: Estocada trasera y atravesada, doce descabellos y se tumba el toro. Aviso. Silencio. Pinchazo y bajonazo. Silencio.


Presidencia: Julio Martínez. Regular. Debió devolver el primero por su manifiesta flojedad. En el resto sin problemas.

Suerte de varas y otros datos: La única novedad destacable es que como la corrida no fue la borregada que desgraciadamente estamos acostumbrados a ver, por lo menos se picó. Aunque eso sí: mal como siempre.

Entre las cuadrillas destacó Pascual Mellinas por algo que debería ser la norma: estar siempre bien colocado y pendiente de si hay que hacer un quite a los compañeros.


Tarde anodina la que hemos sufrido en la vuelta a los horarios habituales tras las novilladas nocturnas del mes pasado. La decepción del resultado del festejo ha sido provocada más por la incapacidad de los toreros que por el juego de los toros, ya que aunque tampoco éste ha sido para tirar cohetes, les ha bastado para superar ampliamente a sus tres oponentes.

Venía a confirmar la alternativa el mejicano Alejandro Amaya, pasando con más pena que gloria y demostrando sus muchas carencias. No se acopló en ningún momento con el toro de la ceremonia, un animal muy flojo y con el estuvo siempre muy mal colocado. Al quinto pudo ligar una serie tapándole mucho, aunque como en el anterior bastante despegado. Esta mala colocación le hizo llevarse un buen revolcón, por suerte sin consecuencias.

Alfonso Romero sigue sin encontrar el sitio. Se le ve muy desconfiado y tomando continuamente muchísimas precauciones. Y como decíamos al principio los toros de hoy no se comían a nadie, más bien todo lo contrario. Para la muleta tuvieron sus opciones pero al murciano se le escapó una buena oportunidad de levantar su trayectoria.

También actuaba Antón Cortés, al que no se le ve salir del bache en el que lleva ya mucho tiempo. Le correspondieron dos mansos, el primero de ellos con más posibilidades en el último tercio, pero al estar siempre de perfil, el toro tras cada pase huía. El sexto fue quizá el más incierto de todos y con el que había que estar más firme y decidido, cualidades de las que a día de hoy carece el albaceteño.

Oportunidad perdida por tres toreros necesitados de triunfos, pero que visto lo visto sería un milagro que se produjera.

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