Una buena novillada desperdiciada

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En noche calurosa y con un cuarto de entrada (6.636 espectadores según la empresa) se jugaron seis novillos con el hierro de Guadajira. Procedencia Domecq y Dí­ez, vía Martelilla. Muy bien presentados, con el necesario para Madrid. De comportamiento interesante en su conjunto, destacando los jugados en primer y segundo lugar, extraordinarios en la franela.


Presidencia: D. Trinidad López Pastor. Estuvo muy bien al no conceder la oreja en el segundo y en el sexto, tras peticiones minoritarias; y mal al cambiar el primer tercio de varios novillos sin picar.

Cuadrillas: Las cuadrillas estuvieron bastante bien toda la tarde, lidiando bien a los toros y colocando los palos con más eficacia que lucimiento.

Tercio de varas: Fueron bastante deslucidos durante toda la tarde, los novillos no se colocaron en suerte ni empujaron en el peto mientras que los picadores estuvieron mal al no atinar en el sitio, quedando la mayoría de puyazos o bien traseros o bien caídos.


1º novillo: Juguetón, 498 kg. En el primer puyazo, empujó con un solo pitón, derribando al caballo, siendo el puyazo caído; en el segundo no peleó tras que fuese mal colocado -como en la anterior vara- y la puya quedase trasera.

2º novillo: Javino, 480 kg. El primer puyazo no fue colocado, cayendo la puya trasera, tapándole la salida el picador y realizando una discreta pelea; mientras que en el segundo, volvió a ser picado trasero volviendo a realizar una discreta pelea.

3º novillo: Mangante, 535 kg. En la primera entrada, empujó con un solo pitón y casi derriba al picador, que pica caído. En el segundo encuentro le cogió bien y el novillo se dejó pegar.

4º novillo: Fusilero 486 kg. Se fue al caballo en el primer encuentro sin ser colocado, quedando trasero el puyazo y sin pelear el toro. En la segunda vara volvió a no pelear, quedando el puyazo trasero. En la tercera entrada al caballo la puya volvió a quedar trasera y se volvió a dejar pegar. Muy mala pelea del novillo.

5º novillo: Granolo, 528 kg. En el primer encuentro con el jaco, el puyazo quedó caído, sin pelear el novillo; mientras que la segunda vara se tradujo en un picotazo delantero, tras la que fue cambiado el tercio, sin ser picado el novillo.

6º toro: Lusitano, 472kg. En ambos encuentros con el caballo, el puyazo quedó trasero, empujando con un pitón en el primero y saliendo huyendo del segundo.


Jesús Chover: estocada trasera y caída, ligeros pitos. En el cuarto, pinchazo y estocada muy trasera y caída, silencio.

Alejandro Fermín: bajonazo muy trasero y un descabello, aviso y vuelta al ruedo tras petición de oreja. En el quinto, dos pinchazos y media estocada, silencio.

Pablo Mora: estocada atravesada y un descabello, silencio; En el cuarto, estocada corta perpendicular, vuelta al ruedo tras petición de oreja.


El novillo encargado de abrir la primera novillada nocturna programada en la presente temporada fue para el valenciano Jesús Chover, que volvía a esta plaza tiempo después gracias al triunfo que obtuvo este año en la Feria de Fallas. Como vimos en su primer novillo, su concepto va más hacia lo populista que hacia lo clásico. Banderilleó sin lucimiento, sin poner un solo par en la cara del novillo, todos fueron a toro pasado. Muleta en mano comenzó la faena por bajo sacándose al novillo al tercio para después citar en la distancia y desmayarse sin someter en ningún momento al novillo, que tuvo una embestida muy dulce, noble y con humillación, en definitiva, el novillo ideal para que un torero reviente Madrid a base de toreo caro. Esto fue precisamente lo que faltó en la faena, en la que también faltó la colocación, el temple y el ajuste. Trapazos muchos, pero muletazos ninguno, sin que su labor tuviera ninguna estructura clara. Se le fue completamente el novillo, que recibió una ovación en el arrastre, mientras el novillero fue ligeramente pitado. Si nada pudo hacer con este ejemplar, menos aún hizo ante el soso cuarto. Volvió a poner los palos con el mismo lucimiento que en su anterior, ninguno. Con la franela volvió a estar igual de mal, siempre fuera de cacho, descargando la suerte, forzando en exceso la figura, vaciando todas las embestidas hacia fuera y siempre con el pico. Poco futuro se le augura a este chico.

Alejandro Fermín tuvo en sus manos al otro gran novillo de la noche junto al primero, el segundo. Con el capote dejó un ramillete de verónicas excesivamente aceleradas. En la muleta fue noble, fácil, con humillación y repetición. Para “soñar el toreo”, que dirían algunos. El novillero se colocó bien en el primer muletazo de cada serie, aunque tiraba la embestida hacia fuera, por lo que se quedaba mal colocado para ligar los muletazos, estando además con la pierna excesivamente retrasada, forzando la figura y toreando excesivamente despegado, siempre con el pico y sin ningún tipo de ajuste. Es incomprensible que un novillero que debería salir cada tarde a “comerse” al novillo y a la plaza se los pase por Cáceres, aunque viendo por donde se los pasan nuestras actuales “figuras”, es más fácil de entender. Otro novillo que se fuel desolladero sin torear. Se le pidió una oreja de manera minoritaria -después de acabar con el novillo de una estocada trasera y caída-, que el presidente con acierto no concedió y acabó dando una vuelta al ruedo por su cuenta. El quinto fue otro animal noble y fácil. El novillero se colocó bien en el primer muletazo de cada serie, pero se quedaba mal colocado para ligar, cometiendo el mismo error técnico que en su anterior. Consiguió dar algún muletazo reseñable al comienzo de la faena, que se vino a menos, al igual que el novillo.

Completaba la terna Pablo Mora, que en su primer turno tuvo que lidiar al peor novillo de los jugados hasta ese momento, siendo manso, descastado y muy deslucido. La faena fue excesivamente larga y pesada, debido a la mala condición del novillo que imposibilitó cualquier posibilidad de lucimiento. El que cerraba la tarde fue de bastante mejor condición, noble y fácil en el último tercio. Presenciamos algún momento de calidad suelto en la faena, que tuvo varios altibajos. Se le notó la falta de contratos y de rodaje. Acabó dando una vuelta al ruedo después de que el presidente le negara la oreja con buen criterio.

Acabó así la primera novillada nocturna, en la que se jugaron seis animales de variada condición, siendo dos de ellos muy buenos, y en la que los novilleros no estuvieron a la altura. Otro punto destacable fue la poca asistencia de público en los tendidos. Parece que pese al cambio de fecha -de sábados a viernes- y la nueva oferta gastronómica, no han conseguido atraer al público. Lo único que si han conseguido ha sido un terrible olor a fritanga en los tendidos altos en los que están instaurados estos puestos.

Foto: las-ventas.com

 

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