Una merecida oreja

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15 Mayo 2013 | Escrito por José Carlos Fernández-Villaverde y Silva | Fotografías de Constante

Seis de la ganadería de Alcurrucén, encaste Núñez. Ovacionados el primero y tercero, pitos al segundo y silencio al resto. Protestados primero y quinto de salida. Único cinqueño el quinto. No ha sido ni mucho menos la peor ganadería que hemos visto hasta ahora.


SEBASTIÁN CASTELLA: (Lila y oro) estocada tras aviso. Silencio; Pinchazo, estocada baja. Silencio.

MIGUEL ÁNGEL PERERA: (Verde oliva y oro) Estocada. Oreja; estocada, alguna petición. Saludos.

ÁNGEL TERUEL: (Espuma de mar y oro) Estocada. Saludos; Media estocada, descabello. Silencio.


Primer tercio: Estamos presenciando el primer tercio peor de los últimos San Isidro. No hay picador que no sea despedido con el calificativo de “qué malo eres“. En la mayoría de casos hoy han picado trasero. El primer toro levemente picado, el segundo pésimamente picado, el tercero trasero, el cuarto pésimamente, quinto y sexto trasero. Ninguno de los seis picadores intervinientes han hecho algo positivo, cara a la lidia. Todo lo contrario, creo que en algún caso han estropeado el toro para su maestro, como por ejemplo el cuarto. Castella debe despedir a Cristóbal Cruz, no pudo hacerlo peor.

Presidencia: El presidente fue don Trinidad López-Pastor. Tuvo que dar la oreja a Perera en el segundo ya que había petición mayoritaria. Hizo bien en demorarse en sacar el pañuelo ya que el público estaba sediento de orejas. No debió aprobar en el reconocimiento el primer toro, estaba anovillado y fue muy protestado ¿Qué medidas ha tomado referente al inexplicable retraso en el comienzo de la corrida? ¿Lo sabremos algún día? El festejo comenzó con 28 minutos de retraso. La lluvia había cesado a las cinco de la tarde. Me pregunto si estaba cubierta la plaza durante las lluvias de la mañana y primera horas de la tarde. Por otra parte, el presidente es el que aprueba los toros con o sin el consentimiento de los veterinarios. Estos son meros consejeros y sus decisiones pueden ser o no ratificadas por el presidente.

Incidencias: El festejo comenzó con 28 minutos de retraso ya que el ruedo no estaba en condiciones. Fue bochornoso presenciar a una brigada de trabajadores, sin ningún mando, cada uno por su camino. Un tractor con pala y cuatro obreros con palas de mano llenando una carretilla, incomprensible. Espero que el Gerente del Centro de Asuntos Taurinos don Carlos Abella pida explicaciones a Taurodelta y la afición conozca los motivos de este vergonzoso retraso.


La plaza llena, frío, humedad, retraso y día de Fiesta, la Fiesta de nuestro Patrono, San Isidro. Confirmaba Ángel Teruel, por fin, y había obviamente expectación. Viene de familia torera por línea paterna y materna. Su toro de confirmación “Pandero”, protestado de salida pero con nobleza y casta, murió con la boca cerrada. Perdió una buena ocasión para tener un triunfo en un día tan señalado ¿Por qué no triunfó? Sencillamente por no conectar con el publico. El torero es un actor y si no conecta con el público el frío del ambiente puede mas que el calor de la faena. Quizás el abrir plaza tiene estos inconvenientes. En el que cerraba plaza poco hizo, quizás también porque el anovillado toro no le dio oportunidad, soso, el torero fuera de cacho y sin ninguna emoción. El publico callado y sin protestar y aburrimiento total. Deberíamos pues darle una nueva y última oportunidad.

A Castella le tocó el peor lote, ambos con faena larga sin necesidad, con sendos avisos y el público aburrido. No era su día ni el de sus picadores, pero en cambio sí fue el día de un magnifico banderillero suyo, Javier Ambel, que puso un gran par. Lo más taurino de la tarde sin duda.

Miguel Ángel Perera tiene tablas y sabe torear con ritmo. Qué importante es tener ritmo en todo acto público. Le tocó un manso encastado, le supo dar sus tiempos y distancias. Tenía peligro y supo dominarlo, había debate en la plaza, era manso o bravo. En el caballo manso y en su muerte encastado. Su estilo de torear puede tener sus peros pero sus ganas de triunfar y complacer a la afición tienen su recompensa. Hubo petición mayoritaria y para muchos incluso pudo haber sido merecedor de dos orejas. Yo soy de la opinión de una oreja merecida. Considero que el toro fue un manso con peligro y lo supo torear. Tengo ganas de volver a verle el día 23 de mayo.

Como colofón de la tarde diremos que aún a pesar del frío y la humedad nadie se aburrió. Toda una novedad.

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