DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Sábado 6 de Junio de 2026, última de feria. Se lidiaron seis toros de Victorino Martín, de procedencia Marqués de Albaserrada, desigual de presencia, con un par de birrias con cuernos y otro par de toros muy justitos para ésta plaza. Se puso el cartel de "no hay billetes".
MORENITO DE ARANDA, de nazareno y oro. Media tendida y dos descabellos. Aviso (silencio); bajonazo. Aviso (silencio).
FERNANDO ADRIÁN, de verde botella y oro. Estocada metiendo la mano (silencio); pinchazo y estocada atravesada y tres descabellos. Aviso (silencio).
ROMÁN, de celeste y oro. Estocada recibiendo en los medios (2 orejas); cuatro pinchazos, pinchazo hondo y descabello (silencio).
Presidente. D. Pedro Fernández Serrano asesorado por Vicente Yestera, échense a temblar.
Tercio de Varas. Corrida discreta en el caballo, dejándose pegar como norma general. Digna de mención es la aparente incapacidad de Fernando Adrián para poner los toros en suerte.
Cuadrillas. De lo poco destacable cabe mencionar un buen par de Víctor del Pozo. También anotar otra tarde al nivel habitual de Gómez Escorial y Triviño.
A la chita callando Victorino nos coló una corrida mal presentada y mediocre en cuanto a comportamiento, nos había malacostumbrado en los últimos años a presenciar corridas con toros para recordar en cuanto a trapío y bravura. También a la chita callando Román sumó su segunda puerta grande en Madrid, si bien podemos discutir el peso de la segunda oreja no conozco ningún aficionado que no se alegre por éste torero valenciano que tan bien ha llegado a conectar con nuestra plaza.
Me da la sensación de que Morenito no ha tenido su mejor tarde, pues si bien su primer toro ha tenido dificultades ,no se tragaba más de dos por el derecho antes de buscar y menos aún por el izquierdo donde se revolvía tras el primer muletazo , su segundo si tuvo posibilidades y no terminó de verlo. También es cierto que las nefastas lidias de su cuadrilla no han ayudado en absoluto.
Analizando el lote de Fernando Adrián quizá fue el más “fácil” para el torero aunque totalmente mediocre para el aficionado. El torero de moda para los tarteras se entretuvo pegando pases a destajo como es habitual en él, trallazos a gogó. Su primer toro humillaba y repetía, el otro aún siendo más sosote quedó sin picar y también tuvo posibilidades.
Román es un tipo listo, conoce la plaza e intenta ofrecer lo que el aficionado demanda, lo cual es de agradecer. Entendió su primer toro a la perfección, con muletazos largos y de mucho mando por el derecho (si, a éste ganado conviene torearlo en línea recta y perderle un paso en los primeros muletazos) si bien faltó consistencia por el izquierdo, pitón por el que el toro no era el mismo y por el que no se tragaba más de medio muletazo. Quiso Román suplir la falta de toreo al natural desarmando la muleta en una tanda por el derecho para posteriormente y sin muchos preparativos recetar una estocada recibiendo en los medios para recordar. En su segundo, que empujó al caballo hasta las tablas con la puya en el espinazo, quiso abreviar puesto que el animal pasaba con la cara por las nubes y desentendido y terminó dando un sainete con la espada.
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