Abrimos la Feria de Madrid, y la primera …
Comentaba en mi anterior apreciación que no podemos consentir unas posturas pintureras, unos simulacros de faena con las mayores gotas de estética...
No trato de inmiscuirme en la crónica de la corrida celebrada hoy ocho de mayo, de ello cumplida y certeramente se encargará nuestro socio D. Mario de los Reyes, que analizará no sólo el comportamiento de las ovejas que D. Joaquín Núñez del Cuvillo ha presentado en la Plaza de Toros de Las Ventas, y de lo realizado por los tres diestros que las han mal matado.
Mi comentario en esta ocasión tiene que centrarse en la actuación y comportamiento que ha tenido hoy el presidente de la corrida D. Pedro Fernández Serrano.
Ha tenido que ser un reconocimiento previo complicado con el ganado presentado. Hasta once ejemplares vistos, nos comunicaba la empresa gestora de la plaza, una ardua tarea.
Pero mi estupefacción llegó, tras la muerte de la cuarta res del encierro presentado.
El público como en todas ocasiones he comentado, es soberano. Puede dejarse influir por los distintos aconteceres de la tarde, encontrar que el diestro ha realizado faena meritoria para concederle trofeos, y de forma reglamentaria, exhibiendo pañuelos blancos, así lo solicita. (Art. 33 .7 Reglamento Estatal)
El Sr. Presidente, de acuerdo con lo reglamentado debe, si hay mayoría suficiente conceder una oreja, la segunda oreja de la res será de la exclusiva competencia del Presidente (Art.82.2 R.E.). No entro en la concesión del segundo apéndice, seguro que el Sr. Fernández Serrano y su asesor artístico D. Pedro Herranz Martin Madrliles, después de analizar el bajonazo con el que mató a la res el torero, así lo estimaron.
Pero mi sorpresa vino, que mientras recriminaba la mala estocada del matador, el citado Presidente y su asesor veterinario Da. María José Gutiérrez Pérez, azulean a Ganador.
Artículo 82.3 del R.E. El Presidente, a petición mayoritaria del público, podrá ordenar, mediante la exhibición del pañuelo azul, la vuelta al ruedo de la res que por su excepcional bravura durante la lidia sea merecedora de ello.
La bravura en el toro de lidia es su rasgo más emblemático que podemos definir como la capacidad del animal para embestir con fuerza, persistencia, fijeza y nobleza. Un equilibrio entre potencia, fortaleza, resistencia y emoción. Una combinación compleja de genética, instinto, crianza y aprendizaje.
El toro ideal de hoy en día, es en su formulación clásica, el animal tontorron, que no cesa de embestir con determinación y en línea recta, lo que permite al lidiador lucirse.
Es por tanto D. Pedro Fernández Serrano, Ganador, ¿merecedor del AZUL SR. PRESIDENTE?