Escribía la cronista taurina de ABC, Charo Pérez, (A las 5 de la Tarde 27/12/2022): «La Navidad es esa época mágica en la que los animalistas del cuento de nunca acabar se meten entre pecho y espalda el lechazo criado por los animalistas verdaderos».
Nosotros pedimos a nuestros magos reyes que cese, de una vez por todas, el fuego enemigo del Ministerio de Cultura del Gobierno progresista de España, que se supone debería ser amigo, contra la tauromaquia, patrimonio cultural, no por gracia divina sino que es Ley, la que establece la obligación de protección de la misma por cauce legal. Pero también tenemos que considerar que son las distintas Autonomías españolas, a las que está transferida la competencia taurómaca, las que deben velar por nuestras ancestrales costumbres y tradiciones, en definitiva por nuestra Fiesta.
Como dice la Fundación del Toro de Lidia «La tauromaquia es la mejor arma que tenemos para frenar el odio de quienes quieren retroceder a una España en blanco y negro donde predomine la censura».
La tauromaquia como arte de lidiar toros, se encuentra en estos momentos inmersa en una sociedad globalizada, de estetas y puristas, donde la belleza ocupa un lugar privilegiado junto a lo bonito, agradable y placentero; una sociedad donde prima lo políticamente correcto; una sociedad de inclusión y tolerancia netamente superficiales, que maquilla la estética desdeñando lo que le desagrada o simplemente le parece chocante y desestimando aquello
que les parece un espectáculo de mal gusto, una vulgaridad, un salvajismo; un arcaísmo que está condenado a desaparecer, porque les parece rancio y antiguo, de otros tiempos y, sobre todo, porque rebosa tradición.
En este marco, la tauromaquia no puede ser concebida como una oferta más de consumo cultural, porque esta, al mostrar la lucha, la sangre y la muerte divide a esta nuestra sociedad entre los que piensan o sienten distinto; y en la que nosotros los aficionados al toro, somos tomados como enemigos, opositores o hasta ignorantes, sin ser ellos capaces de ver la ingente historia, estética, rito y liturgia de la misma.
La estética que se manifiesta dentro de la creación del arte tauromáquico, es la doctrina de la apreciación y conocimiento sensible, que en orden y con aunada técnica se traslada y extiende en una determinada composición ritual al espectador de la corrida.
El toro de lidia, por el que pedimos por esta carta a nuestros magos reyes, es por término general un bovino de fuerte temperamento, que al estar acostumbrado a vivir y criarse en libertad, se convierte en un ser arisco y desconfiado al que se le agudiza el instinto y la fiereza; es la obra viva, producto de la ingeniería genética, de la selección, intuición, lógica e intelecto del criador.
Las eternas dificultades por las que atraviesa el campo bravo y sus hombres que con las complicaciones que tienen que afrontar en su día a día, tales como la escasez de personal auxiliar cualificado, los costes de la producción, las imposiciones medioambientales… se les unen las medidas fitosanitarias a las que se ven sumidos por las distintas administraciones, nacionales y europeas, y que si no fuera por su desmedida afición se encontrarían en un constante bramido.
Les pedimos, a nuestros magos reyes, abundar en el ejercicio de la integridad que dotan nuestros reglamentos taurinos, sin caer en displicencia y en clamorosos silencios, y que mediante normas y reglas duras y efectivas erradiquen la nuestra denunciada práctica de afeitado; que toreros no se dejen llevar por esa supuesta ausencia de peligro, que ganaderos no se dejen dominar por aquellos que les quieran imponer esta práctica, que el público
asistente a los espectáculos no se deje engañar, y sobre todo a la autoridad responsable, para que sea firme e implacable en su obligación de aplicar el reglamento. Les pedimos extirpar la corrupción sistémica que carcome nuestra tauromaquia, a la que debemos soslayar apelando a la ética y a una más que sólida ejemplaridad.
Como ironizaba Churchill «no es suficiente con hacer lo mejor que podamos, a veces, tenemos que hacer lo que hay que hacer».
A los magos reyes, les pediríamos utilicen de esa su alquimia para que seamos capaces de preservar el designio taurino, heredado de las generaciones que nos precedieron, donde un aficionado hace muchos aficionados, y no un taurineador que hace muchos taurineadores - así denomina D. Manuel Fernández Craf a los taurinos que hacen de las suyas.
No podemos olvidarnos de pedir, y por pedir que no quede, la apertura de La Venta del Batán, para la custodia, exposición, exhibición y aclimatación de las corridas de toros y novillos que se lidien en la Plaza de Toros de Las Ventas, pues ya en octubre pasado el Ayuntamiento de Madrid ha formalizado su cesión junto a la Escuela de Tauromaquia José Cubero «Yiyo», a la Comunidad de Madrid, recuperando de una vez por todas un espacio abandonado que goza de gran arraigo en la tradición taurina madrileña. Esperemos, y pedimos a nuestros magos reyes, que en defensa y promoción de la tauromaquia la Comunidad de Madrid acometa las oportunas obras de rehabilitación y acondicionamiento de las instalaciones a la mayor brevedad posible.
Considerar que la gran cumbre de la temporada se la debemos al taumatúrgico José Antonio Morante de la Puebla, que con su naturalidad, valor y pureza ha rendido a sus pies a una de las aficiones, hoy por hoy, mañana veremos, más singulares del planeta taurino, Madrid, y por el que pedimos, que una vez retirado del rito ancestral tauromaco, encuentre la paz y equilibrio personal que se merece. ¡Ora, Morante!; ya que estos no son tiempos de disipar ilusiones, sino de centrar nuestros mejores deseos y esperanzas en la nueva temporada que se nos presenta.
A modo particular y para terminar mis peticiones a nuestros magos reyes, vuelvo a ponerme reiterativo en nuestra solicitud de una báscula para los caballos en su patio, en la Plaza de Las Ventas de Madrid, y que de una vez por todas se hagan públicos por parte de la autoridad, veterinarios y empresa, las actas de los toros rechazados y su por qué.
Feliz año y felices Reyes, estos sí Reyes Magos.
Y acabo como empecé, con una reformulación aforística, con otro broche de Charo Pérez (ABC, A las 5 de la Tarde 13/2/2024): «se templa como se vive, se vive como se templa».