Asociación EL TORO de Madrid
DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Se lidiaron seis toros del encaste Albaserrada de Adolfo Martín; desiguales de presentación, excepto el segundo, cinqueños. Algunos protestados por falta de remate, el tercero inválido muy protestado que no fue devuelto; pero todos con la suficiente casta y que fueron a más durante sus lidias. Toros que necesitaban mando y con peligro. El ganadero trajo una corrida interesante y variada de comportamiento mejor que en ocasiones anteriores, no hubo aburrimiento.
Tarde en la que el calor se vio mitigado por una capa de nubes y ligeras rachas de viento, muy de agradecer.
Casi lleno de un público característico de domingos, es decir bullanguero y poco exigente.
Antonio Ferrera, “de blanco y oro”; Intenta la suerte de matar recibiendo y da tres pinchazos sin soltar, estocada desprendida; silencio. En el cuarto, se coloca de lejos para matar recibiendo, con la muleta al hombro y sin la ayuda, pinchazo y una estocada repitiendo la suerte; una oreja. En el sexto que le correspondió por el percance de Ureña, volvió a matar recibiendo desde lejos con la muleta sobre el hombro, con una original y sui generis forma de matar que encandiló al público; oreja y Puerta Grande.
Manuel Escribano, “de gris plomo y oro”; estocada desprendida y delantera, un aviso y tras dos descabellos el toro cae; silencio. Recibe un aviso antes de entrar a matar, pinchazo en la suerte contraria y tras cambiar a la suerte natural ,pinchazo hondo y un descabello; silencio
Ureña: vestido de “rosa pálido y oro”; tras sufrir un serio percance en el tercero, siendo corneado y volteado en la muleta, el torrero en un alarde de vergüenza torera y dignidad, siguió en el ruedo y tras media estocada baja el toro cae. Ovación de la plaza mientras Ureña se dirigía por sus pies a la enfermería. Ahí está también la grandeza de la fiesta.
Presidencia: en el palco el Sr. Fernández Serrano y como asesor Madriles, equipo de pésimas actuaciones precedentes y que durante el festejo batió su propio récord de incompetencia. Debió devolver el tercero por invalidez manifiesta y sobre todo, formó un gran desconcierto con los pañuelos en el sexto al no saber, ni siquiera los de los clarines y timbales, qué había ordenado durante el primer tercio. En el sexto toro, Ferrera ordenó al picador descabalgar y él mismo subió a sus lomos a ejecutar la suerte, hasta ahí, bien; no es el primero ni el único que lo ha hecho, Luis Miguel Dominguín, Padilla, Morante y él mismo. Pero tras descabalgar, pidió el cambio y el presidente se lo negó pues solo había recibido un puyazo en las tres entradas del toro, malhumorado el matador ordenó al picador de turno Iturralde que citara al toro simulando la suerte entrando por cuarta vez con un picotazo, en todas las entradas el toro no se había empleado, sin poder medir la bravura del toro en ese tercio. Desde el palco no asomaba el pañuelo blanco para cambiar el tercio; en unos minutos no sabíamos que pasaba: desde el palco y el callejón, se cambiaban opiniones ¿órdenes sin cumplir, intercambios de pareceres…?¿que ordenaba el presidente, una quinta entrada o ir al segundo tercio?. El asesor, que banderillas, el presidente…sin saber qué hacer, ¿se había cambiado el tercio reglamentariamente?. Todo un esperpento.
Llamadas al callejón, el alguacil hablando con Ferrera, y al final el torero ordena al picador que abandone el ruedo, pero el pañuelo blanco no apareció. Ni reglamento ni sentido común, todo un bochornoso espectáculo ante el asombro del público, producido por la falta de criterio y seriedad del presidente, que aprovechó Ferrera para tomar decisiones de manera improcedente. A esta hora el equipo presidencial debería esta cesado. Y Ferrera multado.
Cuadrillas: Malas lidias, con demasiadas precauciones segundo tercio al “Uno A Uno”, Escribano mal en su segundo con los palos. Lo mejor y más torero de la tarde los pares de Ángel Otero en el cuarto por lo que se desmonteró.
Tercio de Varas: Fueron con presteza al caballo pero ninguno se empleó ni empujó, más bien se apoyaban con la cabeza en los petos. Mal picados, en general, traseros, algunos rectificaron, y bajos. El sainete del tercio en el sexto ya se ha descrito en el apartado presidencial.
Primero: Volado, de 596 kgs. Ligeras palmas de salida, manso, reservón y desarrollando peligro, salió blandeando de manos del caballo. Puyazo al relance bajo y un segundo también bajo barrenando el piquero, sale perdiendo las manos. Ligeras palmas en el arrastre.
Segundo: Mentiroso, con 503 kgs. Pitos a su salida, con pies , manseando, con un comportamiento interesante yendo a más en la muleta. Recibe un puyazo trasero, rectifica tapándole la salida, empuja con los pitones; segundo puyazo trasero, cambio de tercio al que acude el toro con alegría. Silencio
Tercero: Peluquero, de 515 kgs. En tipo, ensillado, sin culata, manso, luna raspa; recibe ligeras protestas que van a más al observar la invalidez de manos. Puyazo trasero y rectifica, sale blandeando y perdiendo las manos, y un picotazo saliendo suelto, sin picar, desarrolló peligro. Pitos en el arrastre.
Cuarto: Mentiroso, de 512 kgs. Encastado, y bien rematado que fue a más desarrollando nobleza en la muleta; no se empleó en varas aunque acudió presto al caballo; puyazo y el segundo barrenando y haciendo la carioca el picador, muy mal picado; ovación al arrastre.
Quinto: Malagueño de 517 kgs. Encastado y con pies, empuja en el caballo con los pitones recibe dos puyazos, en el primero muy trasero sale perdiendo las manos. Silencio en las mulillas.
Sexto: Monedero con 544 Kgs. Con casta e incluso cierta nobleza en la muleta, La suerte de varas de este toro ya ha sido descrita con detalle en el apartado de la presidencia; Acudió de lejos pero prácticamente no se le picó después de entrar cuatro veces al caballo. Reconocer el valor de Ferrera y que toreó muy bien en el montado realizando el primer encuentro con eficacia, mejor que muchos profesionales; palmas al arrastre.
Es complicado describir una tarde de toros en la que están los sentimientos presentes por encima de la racionalidad; si la fiesta es sentimiento no cabe duda que ayer los hubo a raudales. Pero no confundir emociones con locuras. Era un cartel que animaba al aficionado por ver a los adolfos y sus comportamientos, y en ese plano he de decir que, al menos yo, salí satisfecha y esperanzada, tras los pésimos pasos de esta ganadería los años anteriores; ojalá sea un punto de inflexión hacia más casta y trapío. Y la terna, pues se esperaba técnica y madurez en Ferrera, el repertorio conocido de Escribano y ver el estado de compromiso de un Ureña al que siempre se le espera en Madrid.
Pero el destino, el palco y las originalidades de Ferrera llevaron a la plaza a un estado de locura entre lo circense y la sorpresa permanente. Ya era lo que le faltaba a nuestra plaza, de pasar de regalar puertas grandes en tardes anteriores al “más difícil todavía” en un climax entre trágico y cómico, rasgo de la personalidad del torero.
Ferrera en su primero estuvo desconfiado y precavido, solo su técnica y madurez le libró de percances ante un toro reservón y con casta que desarrolló mucho peligro desde los primeros lances de capa, en la muleta tira de oficio buscando el sitio para librarse de las tarascadas del toro; desarmes, el toro se niega a pasarlos derechazos que le intenta dar, sin parar y sin poder a un toro que busca el cuerpo. A por el estoque y a otra cosa.
En el cuarto se encontró con un buen toro que siempre estuvo por encima del torero; inicia su faena con torería citando de lejos , con la izquierda acude pronto y logra sacarle unos buenos naturales , con la derecha vuelve a presentar la muleta sin el ayudado, por naturales, pinturero, sacando una muy buena serie de estética muy a su estilo; después trapazos acompañando a un gran toro que fue el mejor de la tarde. Muchos pases pero pocos con dominio y verdad; al final citando de lejos, paso a paso se acercó al toro y le citó a recibir para meter un pinchazo y después repitiendo el rito una estocada, esa suerte es muy poco practicada y los aficionados siempre esperamos su ejecución, pero con espectacularidad de pueblo. Lo siento pero a Madrid se le debe tener más respeto; ese repertorio es casi chabacanería. En el sexto que tuvo que lidiar, tras brindarle a Ureña su faena, empezó con la muleta alocado, muchas carreritas, pico, medios pases quitándole el trapo de la cara, a un toro que seguía la pañosa sin rechistar, muy tramposo y vulgar y de nuevo el numerito de citar de lejos sin la ayuda para mata estocada y oreja. Otro desastre para Madrid
Por cierto debió tener la dignidad y gallardía de no salir por la Puerta Grande pues ese toro le hubiera correspondido a Ureña ¿Se acuerdan lo que hizo Esplá en el mismo caso en el 1999, cuando le tocó matar a un toro de El Califa? Salió andando a pesar de cortar dos orejas.
Escribano tiró de repertorio sin engañar a nadie como es él: recibir a portagayola, banderillear, por cierto muy mal a su primero, y faenas sin dominio, detrás del toro, mucho pico, y repitiendo su tauromaquia de siempre; poca naturalidad, acompañando los viajes de los toros , siempre fuera corriendo para recuperar el sitio y seguir buscando pases sin hondura. Que tiene valor no lo duda nadie, pero no llega a los tendidos en ese toreo acelerado y vulgar.
Ureña dejó patente que “no está en lo que está”, perdido, medroso, intentando buscar el sitio; a su primero, lo sacó al tercio y en un derrote por el pitón derecho le cogió, tuvo suerte de que el toro no le rematara en el suelo. Debe recuperarse y plantearse su estado mental ante los toros, es un torero que siempre demuestra verdad y ahora parece estar ausente. Tuvo la grandeza de seguir y finalizar su faena. Le deseo una pronta y total recuperación, los aficionados le esperamos.
En definitiva, la tarde acabó con la Puerta Grande de Ferrera, lograda a base de originalidades, bufonadas, esperpentos y algunos alardes de buen toreo. Pero esos espectáculos nunca fueron del alma de esta plaza, la seriedad y la verdad y el clasicismo siempre formaron parte de su historia; esas actuaciones en otras plazas. Lo malo es que el público festero que vivió esta astracanada creyó ver una obra excelsa.
La Tauromaquia es algo muy serio, y el duelo entre la vida y la muerte no podemos disfrazarlo de improvisaciones sacadas de una chistera. Eso sí como en el circo , la gente no se aburrió. Pero yo salí desconcertada y triste.
Haga clic encima de cada imagen para poder ampliarla.