DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Jueves 14 de agosto. Se lidió una novillada de Aurelio Hernando, de procedencia más destacada Domecq. En líneas generales correctos de presentación, sin exageraciones. De juego, sosos, descastados sin terminar de humillar. El 1º, manejable; 2⁰, deslucido; 3º, desfondado; 4⁰, a la defensiva; 5º, manso; 6º, noble. El peso medio de la novillada según la tablilla mentirosa fue de 501 kg.
ALVARO SESEÑA, de azul marino y oro: golletazo. Silencio. Pinchazo y estocada trasera. Silencio.
VALENTÍN HOYOS, de verde oliva y oro. Estocada tendida y dos descabellos. Un aviso. Silencio. Tres pinchazos, media estocada delantera. Silencio.
DAVID LÓPEZ, de verde botella y oro. Estocada caída. Ovación. Pinchazo y estocada entera. Ovación.
Presidente: D. José Antonio Rodríguez San Román. Sin novedad, pasó desapercibido.
Tercio de varas. Con unos novillos tan destacados, justos de fuerzas, en vez de empujar, se defendían. Ningún ejemplar se empleó, consiguiendo que los picadores pasaron el trámite sin apuros y sin lucimiento.
Cuadrillas: Sin el lucimiento que nos tiene acostumbrados, pero por destacar un nombre: Juan Carlos Rey, quién da gusto verle lo “sobrado” que anda por el ruedo tanto con el capote como con las banderillas.
Otros. Noche con temperatura agradable. Según los datos de la empresa, asistieron a la novillada 5.496 espectadores.
Hemos presenciado una novillada que, excepto el tercero, ha sido de poco juego. Muy manejable, pero sosa, floja y descastada. Mucho trabajo le queda al ganadero Aurelio Hernando. Debe dar un giro importante a su criterio de criador de toros para buscar y conseguir lo que un animal bravo debe ofrecer, la emoción.
Con unos ejemplares así, la afición se aburrió y los profesionales también, excepto el joven novillero de Colmenar Viejo, David López. Debutante en la primera plaza del mundo, quién tuvo la suerte de encontrarse un animal excesivamente noble, sin sensación de peligro, que no embestía, sino que pasaba. Fue el tercero de la tarde de nombre Embrujo con el que debutó y le permitió desde el capote, sentirse a gusto y confiado en unos templados lances a la verónica por ambos pitones. Con la franela consiguió un par de tandas ligadas y templadas, sentidas. El novillo no transmitía al tendido y la faena fue transcurriendo mejor por el pitón derecho, ya que por el izquierdo se coló en dos ocasiones e hizo desconfiar al joven novillero. Mató de estocada caída, de efecto rápido y recogió una ovación. En el sexto, cuando ya los aficionados bostezaban salió otro novillo flojo y bobo. Le permitió al de Colmenar estar firme y siempre a favor de su oponente le fue absorbiendo una a una las escasas embestidas por el pitón izquierdo. Con muletazos templados y largos. Digna presentación de David López a quién habrá que volver a ver con novillos más exigentes.
Álvaro Seseña abría cartel, y en suerte le toco un primer novillo manejable que se fue apagando poco a poco y pese al empeño e insistencia de Seseña, la actuación no caló. Su segundo fue más de lo mismo, un novillo reservón y sin entrega. Quiso empezar con torería la faena, doblándose a media altura, pero el astado no aguantó la exigencia y en vez de embestir se defendía enterrando cualquier opción al lucimiento.
Valentín Hoyos también paso inadvertido y aburrido. A su primero le recibió a la verónica sin lucimiento. Empezó el novillo con movilidad, sin fuerzas y sin humillar. A media altura se esforzó en extraer algún muletazo limpio tomando muchas precauciones. Su segundo le dio aún menos opciones. Un novillo que no pasaba y media mucho, por lo que la desconfianza del espada y las nulas condiciones del novillo deslucieron el conjunto.
Novillada insufrible, cómo calificaría el Rosco en su podcast, porque ya se sabe que a los toros se va con ilusión, pero cuando no hay toro, cuando no hay sensación de riesgo, no hay fiesta, y se hace más aburrido y desilusionante y eso es lo que hemos presenciado esta tarde.