DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Domingo 22 de marzo, San Bienvenido Scotivoli. En tarde primaveral se ha verificadoun encierro de la divisa onubense de Hijos de D. Celestino Cuadri Vides, encaste propio formado sobre la base de reses de Urcola, Santa Coloma de línea ibarreña y Gamero-Cívico vía Juan Belmonte. De desigual presentación, destacó el muy serio quinto y, en el otro extremo, por anovillado, el que hizo tercero. Duro e interesante encierro si bien adoleció de falta de casta, bravura y entrega. Asisten 14.506 espectadores según la empresa.
Pepe Moral, de rosa palo y oro: suerte contraria. Pinchazo sin pasar, pinchazo saliéndose de la suerte —aviso—, pinchazo que agarra saliéndose de la suerte, bajonazo —aviso— (silencio). Estocada trasera, tendida y desprendida en la suerte contraria (silencio).
Damián Castaño, de rosa palo y oro: pinchazo hondo delantero y caído en la suerte natural —aviso—, cinco descabellos (saludos). Pinchazo pescuecero en la suerte natural, estocada atravesada saliéndose de la suerte (silencio).
Gómez del Pilar, de perla y oro: pinchazo en la suerte natural —aviso—, dos pinchazos y estocada caída (silencio). Bajonazo en la suerte natural y cinco descabellos (silencio).
Presidente: D. Iñaki Sanjuán Rodríguez. Bien. No concedió el cambio de tercio a Gómez del Pilar tras el segundo puyazo al tercer toro de la tarde; tras la prontitud con la que el toro acudió a la segunda vara, el presidente consideró que era necesaria una tercera entrada para ponderar mejor su bravura. Asimismo, ordenó una tercera entrada al caballo en el sexto toro de la tarde tras partirse la vara del picador en el segundo encuentro y no poder consumarse el puyazo. Debería proponer para sanción a dos de los picadores actuantes en el festejo: Francisco Romero de la cuadrilla de Pepe Moral, que masacró al primer toro de la tarde, y, sobre todo, a Juan Manuel Sangüesa de la cuadrilla de Gómez del Pilar, quien protagonizó una alevosa carnicería en el sexto. Se incumplió, una vez más, el reglamento, cuando saltaron al ruedo caballos visiblemente más pesados de lo debido.
Tercio de varas: Comienza la temporada con la misma tónica con que terminó la anterior. Caballos mastodónticos, incapacidad para colocar a los toros en suerte en la primera vara, escaso toreo a caballo, équidos perpendiculares a la trayectoria del toro, excesiva presencia de actuantes en las cercanías del caballo de picar, puyazos traseros y caídos generalizados, recarga de los varilargueros en el castigo, costumbre de tapar la salida y barrenar. Un desastre en las antípodas de la que debería ser una de las suertes más emocionantes, vistosas e importantes de la lidia.
Cuadrillas: Pasaron desapercibidas. Por destacar algo, el oficio de Rubén Sánchez con los palos en el quinto.
1. CURANDERO-40: negro listón de 668 kg de peso y nacido el 03/22. Recién cumplidos los cuatro años, un tren largo y pesado. Se deja pegar en el caballo. Reservón, duro y descastado en la muleta. Algún pito en el arrastre.
2. TIMONERO-40: negro listón de 534 kg de peso y nacido el 05/21. Bien presentado, muy astifino. Empuja con la cara alta en la primera vara. Escasa pelea bajo el peto en la segunda. Incierto, con mucho peligro sordo requiriendo mando en todo momento.Silenciado camino del desolladero.
3. BRONCEADO -19: negro de capa y 542 kg de peso nacido el 02/22. Mal presentado, anovillado, sin cuajo ni cara para Madrid. Mal colocado en suerte, empuja en la primera vara pero sale suelto. Acude pronto en la segunda y tercera vara en las que apenas cumple. Con clara querencia a los adentros, manseó en el tercio de muleta. Fue silenciado en el arrastre.
4. CURTIDOR-32: negro listón de 560 kg de peso y nacido el 10/20. Bien presentado, serio y astifino. Pelea con un solo pitón en la primera vara. Mansea claramente en la segunda. El toro mostró algún síntoma de descoordinación en varios momentos de su lidia. Manso y descastado. Silencio al ser arrastrado por las mulillas.
5. BERLINÉS-24: negro listón de 602 kg de peso y nacido el 10/21. Muy en el tipo de la ganadería; largo, cuajado, un tren. Pelea en la primera vara pero no se emplea en la segunda ni en la tercera. Reservón en la muleta. Manso descastado. Algún pito en el arrastre.
6. PANTANOSO-2: castaño de 580 kg de peso y nacido el 03/21. Aceptable de presentación, aunque algo destartalado para el encaste. Empuja en la primera vara donde es masacrado y sobrevive a dos sanguinarias entradas más para recibir un segundo puyazo. Aun así, se desplazó con viveza en el último tercio. Encastadito, y con movilidad. Palmas tras ser enganchado al tiro de mulillas.
Efectúa el que escribe —y tantos otros— su reaparición en el circo venteño tras su retirada aquel famoso 12 de octubre de 2025. El reclamo para el retorno es de los que no le hacen a uno dudar ni un solo segundo: ni más ni menos que una corrida de Cuadripara abrir temporada. Y dos horas y media después, la decepción se podía adivinar en las caras de tantos para los que sienten un poquito suya esta ganadería, no sólo por los Clavellino, Poleo, Fogonero, Aragonés, Frijonero o Podador, que forman parte de la memoria y han sido fermento de afición de muchos de los que hoy ocupan tarde tras tarde el granito de nuestra querida plaza, sino también por el ejemplo de afición, honradez, humildad y valores que representa esta familia ganadera desde hace tantos años; espejismo de grandeza en una Fiesta actual manchada, hasta la desfiguración, por la mentira y la hipocresía del entramado taurino, que clama por orejas reglamentarias mientras que perpetúa, silencia e incluso justifica el inmoral afeitado. Evidentemente la corrida no ha sido buena, no seré yo quien diga lo contrario: faltó pelea en el caballo, casta y entrega. Pero creo necesario rescatar alguna consideración, a mi juicio, no menor, que ha de ser puesta en la balanza para juzgar con equidad el encierro jugado hoy en la Plaza de Madrid.
En primer lugar, la integridad. Esta tarde, en el ruedo de Madrid han saltado animales con sus defensas íntegras, que no han sido manipuladas por las humillantes fundas, tristemente generalizadas en nuestro campo bravo. Esto no es cuestión baladí sino, a mi entender, tema central en la justificación ética de la Fiesta de los Toros. En segundo lugar, y apuntalando este componente ético, el comportamiento de los toros jugados ha cumplido con aquello que se espera de un toro de lidia: dificultad. Acostumbrados a animales pastueños y afligidos, que obedecen sin rechistar siguiendo el trapo rojo, lo de esta tarde ha hecho pensar tanto a los de luces como a los que estábamos sentados en la piedra, intentando descifrar las claves del comportamiento de cada uno de los animales. Dicho esto, faltaron bravura y casta en los de Trigueros, que, unidas a esa seriedad y dificultad intrínseca al toro de Cuadri, hubieran planteado una batalla épica sin igual.
Se pueden rescatar del encierro dos ejemplares: el corrido en segundo lugar, que le tocó en suerte a Damián Castaño, quien ya de salida no fue capaz de ganarle terreno a la verónica, teniendo que perder la espalda a las tablas para poder sacarlo a los medios —me cuesta entender por qué se aplaude este tipo de maniobra que no es motivada sino por la incapacidad de ganarle terreno a un toro, lo cual obliga al matador a sacar al burel hacia los medios corriéndole para atrás—. Tras unos discretos primeros tercios, el toro mostró a las primeras de cambio que iba a plantear batalla rompiendo la ayuda del salmantino. A partir de ahí se sucedió una interesante lucha en la que Damián «cazó» algún muletazo suelto con mayor profundidad, pero en la que nunca llegó a apostar del todo dejándosela puesta en la cara. Sin llegar nunca a imponerse a Timonero, culminó ese acto con su habitual falta de pericia con los aceros. En su segundo, que mostró síntomas de descoordinación durante varios momentos de la lidia, Damián Castaño intentó lucirlo en el tercio de varas colocándolo de largo en el segundo puyazo, pero olvidó —como también le sucedió en su primero— que en el primer puyazo también hay que colocar los toros en suerte. En el tercio de muleta, ante algún arreón seco de manso y una embestida muy incierta, Castaño abusó del medio muletazo y el pico de la muleta.
El otro toro de mayor interés de la tarde fue el sexto y le tocó en suerte a Noé Gómez del Pilar. Juan Manuel Sangüesa, tras agarrar en buen sitio al burel en el primer puyazo, decidió —o cumplió órdenes, o quién sabe— taparle la salida al toro e iniciar una carnicería atroz. Tómese como indicador del nivel de saña empleado que, tras partir la vara en la segunda entrada, intentó picar al toro con el resto del palo quebrado. Impresentable. En el tercio de muleta, con la plaza aún indignada por lo vivido en el primer tercio, Gómez del Pilar anduvo medroso ante un astado con un puntito más de casta que le dotó de una mayor movilidad. Tras verse desbordado por el toro, el madrileño lo despenó de un bajonazo infame. No estuvo mejor con el manso tercero; sin encontrar en ningún momento los terrenos adecuados, empezó su faena de muleta en terrenos del siete para terminarla entre el cuatro y el cinco. El toro claramente pedía la salida a tablas, pero Gómez del Pilar no fue capaz de entender ni la condición ni los terrenos que demandaba el burel.
Pepe Moral inició la tarde de hinojos frente a la puerta de toriles y posiblemente no se recuperó del susto del que salió ileso de puro milagro. El animal acusó en la muleta otro terrible tercio de varas con un puyazo derecho al costillar rectificado en mitad del espinazo. Con la pañosa, el de Los Palacios estuvo medroso y desconfiado, siempre a merced de un toro que pedía terrenos más cercanos al tercio y que, conforme iba viendo ventanas abiertas, se fue orientando. Tras un sainete con los aceros, se libró de los tres avisos de milagro. Con el, por momentos, descoordinado y manso cuarto, lo más destacable fue un recibo con valientes verónicas rematadas con una media. Tras un trasteo de muleta anodino basado en medios muletazos en las cercanías, culminó su tarde con una estocada trasera y tendida.
Ojalá que en todas las tardes malas que vivamos este año en nuestra querida plaza, los animales salgan tan astifinos como hoy y mueran haciendo sudar a los de luces sin abrir la boca. ¡Viva Cuadri!
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