DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Plaza Monumental de Las Ventas. Domingo, 19 de abril de 2026. Segunda novillada de temporada. Se lidiaron ejemplares de Antonio Palla (encaste Juan Pedro Domecq, vía Jandilla). Bien presentados, serios y con trapío; a excepción del sexto, el encierro rozó la edad de toro de lidia. En cuanto a juego, predominó la mansedumbre y una nobleza que devino en sesez. El 1º tuvo movilidad sin entrega; 2º, 3º y 5º resultaron desfondados; el 4º fue el más destacable por su movilidad, y el 6º, aunque manso, se dejó hacer.
Novillada con una media de edad de 3 años y 8 meses y un peso medio 517 Kg, según la tablilla mentirosa.
El Mella, de caña y oro. Estocada casi entera y trasera. (saludos). Estocada y cuatro descabellos (silencio).
Cid de María, de marfil y oro. Pinchazo y bajonazo (saludos). Dos pinchazos y bajonazo (silencio).
Tomás Bastos, de blanco y azabache. Estocada y descabello (saludos). Dos pinchazos y estocada baja (silencio).
Tercio de varas y cuadrillas. Destacar a Javier Díaz en el segundo novillo que montó bien y dejo dos puyazos dignos. El tercer novillo de nombre Bravo, acudió tres veces a la cabalgadura de Antonio Prieto que no se terminó de emplear ni de lucir. En los de plata destaco por su momento Iván García durante toda la tarde, más especialmente en el sexto que banderilleó.
Presidente: Pedro Fernández Serrano. Sin complicaciones.
Incidencias y otros: tarde de temperatura agradable y según los datos de la empresa 8.10.729 espectadores acudieron al festejo.
A la salida de Las Ventas, el debate entre los aficionados era el de siempre: el estado de la Fiesta y el rigor de Madrid. Asistimos a una novillada que, por presencia, bien podría haber pasado por corrida de toros en cualquier plaza de primera. Es el sello del "novillo de Madrid", ese que algunos sectores intentan desvirtuar, pero que ayer defendió con su estampa el ganadero salmantino Antonio Palla tras doce años de ausencia en este coso. No obstante, esa impecable fachada ocultó un juego desigual: ejemplares que mansearon y se dejaron dar pases sin transmitir verdadera emoción.
Los novilleros no pueden escudarse hoy en la falta de oficio. Cid de María y Tomás Bastos sumaron entre ambos medio centenar de festejos la pasada campaña. Sin embargo, desde el tendido surge la pregunta: ¿qué necesitan para torear? Tuvieron delante un encierro serio pero noble, aunque justo de fuerzas. Si no triunfaron, dirán que faltó clase o fondo; excusas vacías, pues si los novillos hubieran tenido casta o genio, se habrían quejado de su complejidad. Al final, la culpa siempre es del oponente y nunca de la falta de capacidad o de una ambición que ayer brilló por su ausencia.
"El Mella" abrió la tarde con un trasteo al natural cerca de tablas que nunca llegó a calar. Su labor, carente de conexión, terminó con una espada trasera y caída tras aviso. Saludó una ovación que nadie pidió, recibiendo las lógicas protestas de la exigente cátedra madrileña. En el cuarto, el de más peso, ordenó un simulacro de tercio de varas para cuidar al animal, pero tras un inicio de hinojos, se perdió en un toreo encimista y periférico que el astado no aceptó. Alargó la faena innecesariamente y naufragó con los aceros.
Cid de María se enfrentó en primer lugar a un manso que buscaba la salida tras cada lance. Pese a la eficacia de su cuadrilla, el de Alcalá de Henares inició con estatuarios un trasteo que fue a menos, a la par que la energía de su rival. En el quinto, un ejemplar manejable pero flojo, volvió a pecar de ponerse "fuera de cacho" y asfixiar la embestida con un encimismo pesado que no transmitió nada al tendido.
Por su parte, el portugués Tomás Bastos mostró una alarmante falta de criterio ante el tercero. El novillo, serio pero mermado de fuerzas, pedía distancias y aire; Bastos, en cambio, se empeñó en un cuerpo a cuerpo que solo provocó el enfado del animal y el desinterés del público. En el sexto, un manso que permitió el lucimiento de Iván García en banderillas, el luso ofreció un toreo "basto" —haciendo honor a su apellido—, mostrándose muy por debajo de las condiciones de su oponente.
Así está Madrid y así se vislumbra el futuro: novillos con cuajo de toro, nobles y mansos, frente a una terna de aspirantes que pasó por la primera plaza del mundo sin decir absolutamente nada. Una pena.
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