Bajo este lema el pasado fin de semana, 6, 7 y 8 de febrero, la Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros de España (ANPTE), celebró en la ciudad de Málaga, su XIV Asamblea General Ordinaria.
El motivo de mi comentario al respecto, es subrayar la semejanza de ANPTE con nuestra Asociación El Toro de Madrid, pues ambos colectivos, y dentro de sus muy distintas funciones, tienen como eje de sus principios el toro de lidia, su mito, su historia, su integridad, la pureza de la fiesta, la ética de la misma y el estricto cumplimiento de los reglamentos.
ANPTE, con un enfoque técnico-jurídico e institucional, centra su competencia en fortalecer la figura de los presidentes designados por las distintas administraciones, como responsables directos de la dirección y control del festejo, pues son ellos quienes ostentan la autoridad reglamentada en el palco, incidiendo trascendentalmente en el buen funcionamiento del mismo.
ATM en su función de asociación de aficionados actúa fuera de la organización del festejo, ejerciendo como opinión y presión de la afición.
Ambos comparten en sus principios la defensa activa de la integridad del toro de lidia, de la fiesta, la correcta ejecución de la suerte de vara, la importancia de la muerte del animal, en definitiva, la defensa de la tauromaquia, su historia, tradición y diversidad ganadera, así como de su importancia como patrimonio cultural español, incidiendo en la independencia, solidaridad y convivencia de sus afiliados.
Dos asociaciones, sin ánimo de lucro, con un claro carácter cultural ligado a la tauromaquia, y que abogan por la pureza y seriedad del espectáculo, planteándolo honesto y sin fraudes, incidiendo en el estricto cumplimiento de los reglamentos taurinos.
Ambas entidades declaran como uno de sus objetivos la defensa de los derechos de los espectadores, cada uno dentro de su ámbito de influencia, donde estos reciban un espectáculo íntegro, completo y reglado, un espectáculo sin manipulaciones, en pos de garantizar la calidad del mismo.
Convergen en las dos asociaciones el carácter cultural y formativo de las mismas, la asociación de aficionados incidiendo en sus tertulias invernales, divulgación taurina, tanto escrita -La Voz de la Afición- como digital -web y redes sociales-, visitas ganaderas, haciendo especial énfasis en su reivindicación ante los estamentos de la fiesta. La asociación de presidentes en la organización de congresos nacionales de tauromaquia, visitas a ganaderías, la actividad formativa, estableciendo cursos presidenciales, cursos sobre el conocimiento y difusión de la tauromaquia -castas y encastes-, desarrollo y comparación de reglamentos. Ambos fines tendentes a la difusión de la tauromaquia y a concienciar sobre la situación actual de los distintos festejos.
Tanto a ATM como a APNTE, el principal escollo con el que se encuentran es la interlocución con las distintas instituciones administrativas del Estado, en el caso de ATM, dado su carácter local, con el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid y el empresariado de la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid; el caso de APNTE, al ser su carácter de ámbito nacional e institucional, con todas y cada una de las distintas administraciones de las Comunidades Autónomas españolas.
Las asociaciones del entorno taurino, como las que nos ocupan, no solo sostienen la vida social de la afición actuando como centros de encuentro donde surgen lazos de identidad, convivencia, amistad y camaradería, sino que su importancia viene dada como núcleos que preservan la tauromaquia como patrimonio cultural actuando como fuerza organizada en su defensa pública y jurídica, trasmitiendo para su continuidad a las nuevas generaciones, los
conocimientos sobre historia, técnica, rito, liturgia, costumbres y lenguaje taurino, apoyándose para ello en tertulias, jornadas culturales y actividades formativas, fomentando con ello la educación técnica y cultural de sus miembros.