DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Domingo 6 de septiembre, San Zacarías profeta. En una tarde veraniega muy calurosa se ha verificado un encierro de novillos de las ganaderías de Guadajira (procedencia Marqués de Domecq), La Machamona (Santa Coloma, línea Buendía), Chamaco (procedencia Jandilla), José González (procedencia Juan Pedro Domecq Solís), Ángel Luis Peña (procedencia Jandilla) y José Cruz (procedencia Jandilla vía Daniel Ruiz), que remendó a la ganadería anunciada de Jiménez Pasquau. Fue devuelto el quinto ejemplar de la tarde por manifiesta invalidez. En su lugar, saltó al ruedo un ejemplar de El Cotillo (procedencia Jandilla) que fue también devuelto por falta de fuerzas, saliendo como segundo sobrero uno de Couto de Fornilhos (procedencia Conde de la Corte y Atanasio Fernández).De correcta presentación por lo general, destacaron en lo negativo el astado de La Machamona, abrochado y cornicorto; y, en lo positivo, el sexto novillo, de José Cruz, serio, cuajado y astifino. Asistieron 6992 espectadores, según la empresa.
ADRIÁN CENTENERA (presentación), de catafalco y oro: Estocada trasera y caída en la suerte natural –aviso- (saludos con protestas). Pinchazo en la suerte contraria – aviso – pinchazo en la suerte contraria y estocada trasera en la suerte contraria (silencio).
TOMÁS GONZÁLEZ (presentación), de purísima y blanco: Aviso antes de entrar a matar, estocada en la suerte contraria partiendo fuera de la suerte, descabello – aviso -, descabello y se echa el novillo (silencio). Pinchazo en la suerte contraria partiendo de fuera de la suerte, media estocada y tres descabellos (silencio)
ANDRÉS GARCÍA (presentación), de azul pavo y oro: Pinchazo caído en la suerte contraria; pinchazo hondo caído en la suerte natural (saludos con protestas). Pinchazo bajo en la suerte contraria; seis descabellos –aviso- y un descabello (ovación con saludos).
Presidente: Don Pedro Fernández Serrano. Aunque esperó al segundo tercio innecesariamente, devolvió al quinto ejemplar y al sobrero que salió en su lugar por manifiesta invalidez. Sin problemas en el resto del festejo.
Tercio de varas: Nada que reseñar: ni por el toreo a caballo, ni por el cite, ni por echar la vara, ni por la colocación de los puyazos, ni por la equilibrada dosificación del castigo, ni por el lucimiento de los toros. Quizás, por quedarse con algo, la correcta colocación en suerte de los novillos por parte de Adrián Centenera. Multitud de puyazos traseros y caídos y picotazos en el segundo encuentro cuando la condición de los astados era feble.
Cuadrillas: Apenas nada reseñable en las actuaciones de los hombres de plata. Solo se puede destacar el buen par de banderillas de Ángel Luis Carmona al sexto novillo de la tarde.
1. JABASOLO -23: castaño de capa con 480kg de peso y nacido el 11/22. De presentación aceptable, aunque bajo y algo acapachado de cuerna. Sin celo bajo el peto en la primera vara de la que sale suelto y cumplidor en la segunda. Noble y repetidor aunque justo de casta. Silencio en el arrastre.
2. JAQUETÓN -74: cárdeno oscuro de capa con 538kg de peso y nacido el 04/23. Excesivo cómodo de cara para Madrid: cornicorto y abrochado. Acude pronto a la primera vara donde el picador no le llega a meter las cuerdas. Dobla al salir mostrando su débil condición. Cumple en la segunda vara aunque echando la cara alta. Se arrfanca y persigue en el segundo tercio. Noble y con fijeza en la muleta, embiste a trompicones debido a su escasez de fuerzas. Alguna palma al ser arrastrado.
3. ROMANO -36: negro listón de capa con 502 kg de peso y nacido el 03/23. Bien presentado. Sale suelto de la primera vara. Tardea en la segunda, sale suelto nada más sentir el hierro. Mansea en el segundo tercio. Manso, noble y descastado. Silenciado camino del desolladero.
4. ALABASTRERO -69: Negro listón de capa con 516kg de peso y nacido el 02/23. Alto, serio y enmorrillado; bien presentado. Pelea en la primera vara donde recibe un duro castigo. Se quiere ir al ser colocado en suerte para la segunda; escasa pelea saliendo suelto. Con genio y movilidad en la muleta. Novillo interesante con fijeza, genio y un puntito de casta. No abrió la boca durante toda la lidia. Silencio al ser arrastrado.
5. ANDADOR II -21: Negro de capa con 539kg de peso y nacido el 11/22. Cuajado aunque escaso de cara. Devuelto por invalidez manifiesta.
5bis. NURTONIO -36: Castaño de capa con 527kg de peso y nacido el 01/23. Aceptable de presentación aunque algo escurrido por detrás. Devuelto por invalidez.
5tris. VIVINHO -52: Ensabanado de capa con 533kg de peso y nacido el 01/23. Serio y cuajado aunque algo escaso de cara. Recibe la primera vara en el caballo que guarda la puerta ante el que empuja recibiendo un duro castigo. Dobla al salir de la segunda vara ya en la contraquerencia. Brusco y con genio, se defiende y pide mando. Algún pito en el arrastre.
6. PRINCIPAL -5: Negro listón de capa con 531kg de peso y nacido el 10/22. Bien presentado. Serio, cuajado y ofensivo de cara. Se dejó pegar en ambas entradas al caballo. Noble, repetidor y con fijeza en la muleta.
Desde el año 2022, la empresa adjudicataria de la gestión de la Plaza de Toros de Las Ventas viene organizando por estas fechas una novillada de distintos hierros sin ni siquiera anunciarla como novillada concurso —solo en el año 2022 fue declarada como tal—, dato que ilustra el poco interés de dicha empresa por el festejo en cuestión. Y, la verdad, no deja de ser una pena. Lo que podría ser un festejo de un enorme atractivo para los aficionados se convierte en una tarde plomiza, anunciada como un gazpacho ganadero con novilleros que vienen a Madrid a ver si «suena la flauta» que les permita conseguir contratos para lo que queda de temporada o, más probablemente, para la que está por venir.
Podría ser uno de los festejos del año, casi a la altura de una Corrida Concurso —o incluso por encima—, porque el hecho de ser una novillada y de que solo sea necesario presentar un único novillo abre muchísimo el abanico de ganaderías que podrían optar a traer un utrero a nuestra plaza. Que hierros ganaderos de encastes poco habituales, pero de sangres legendarias y con enorme interés para el aficionado al toro bravo, pudieran lidiar en Madrid dotaría a este festejo de un interés inusitado. Ayudaría a dar visibilidad a dichos hierros ante el público menos docto y contribuiría, en definitiva, a enriquecer y engrandecer esta, nuestra Fiesta, cada vez más homogénea y previsible. A la empresa no le costaría mucho, pues sus veedores peinan todo el campo bravo español y, del mismo modo que es muy difícil reseñar una novillada completa para Madrid, apuesto sin riesgo a equivocarme a que no lo es reseñar un único novillo que se encuentre por encima de la media de la camada en cuanto a trapío y sea apto para un festejo de estas características. Solo serían necesarias previsión, dedicación, una pequeña dosis de cariño y… afición.
Pero, como con estos bueyes tenemos que arar, me dispongo a describir sucintamente lo que en el ruedo del circo venteño ha acontecido en esta calurosísima tarde del verano madrileño. Para empezar con mi misión, aclararé que, de la miscelánea ganadera de seis hierros anunciados, finalmente saltaron al ruedo otros dos más —eso sí, del total de los ocho animales que pisaron el ruedo, seis tenían una única procedencia—, pues fueron devueltos por invalidez manifiesta el quinto ejemplar de la tarde y el sobrero de El Cotillo que saltó en su lugar. Como quinto tris paseó su bella capa un novillo ensabanado de Couto de Fornilhos, ganadería que, además de la buena novillada que lidió en esta plaza el pasado 3 de mayo, ha remendado varios festejos durante la temporada aportando también no pocos sobreros, dejando buenas sensaciones entre los aficionados de temporada de Madrid.
Los tres novilleros actuantes realizaron el paseíllo desmonterados, pudiéndose percibir en mayor o menor grado esa condición novel en su quehacer en la arena venteña.
El madrileño Adrián Centenera no supo decir nada con los engaños ante su primer oponente. El animal, de condición tan noble como sosa y descastada, pedía pisar otros terrenos para intentar que el trasteo calara en los tendidos. Sin embargo, la faena transcurrió sin pena ni gloria entre muletazos periféricos ante el aburrimiento del respetable. Su segundo novillo, el cuarto de la tarde, bien presentado, con transmisión y algo de genio —pero no exento de nobleza—, le brindó la oportunidad de llegar a los tendidos; pero la bisoñez del debutante no le permitió recetar el poder y el mando que el novillo reclamaba, sucediéndose los banderazos y enganchones.
Con su primer novillo, el turolense Tomás González quiso componer la figura conforme a los gustos habituales de esta plaza; intentó siempre dar el medio pecho y no esconder la pierna de salida en los trasteos, pero olvidó plantear la faena en la rectitud, o cerca de ella, del burel. Con esta defectuosa colocación, el noble novillo santacolomeño pasaba excesivamente lejos de su taleguilla. Alargó la faena en exceso y llegó a escuchar un aviso sin haber entrado a matar. Ante el quinto tris, el sobrero de Couto de Fornilhos antes mencionado, bronco y reservón, el novillero mostró escasez de recursos técnicos para hacer frente a la complicada condición del astado.
Los mejores lances de la tarde fueron protagonizados por el mexicano Andrés García, a quien algunos aficionados llamaban desde los tendidos «Payo» por su parentesco fraterno con el matador de toros Octavio García «El Payo». Si bien ante su primer novillo, de condición mansa, equivocó los terrenos planteando la faena en los medios cuando el burel parecía pedir terrenos más cercanos a tablas, fue ante el sexto de la tarde cuando pudo torear con gusto y temple. Después de un buen inicio de faena por bajo, comenzó el núcleo de la faena con una tanda por el pitón derecho muy ligada y en redondo. Ya en terrenos próximos a los medios, aunque tendentes hacia la puerta de arrastre, consiguió enlazar dos o tres naturales de bella factura echándole la muleta al hocico con suavidad y corriendo la mano con temple. Bajó la faena por el pitón derecho, volviendo nuevamente al toreo con la izquierda y consiguiendo otra buena tanda de naturales, si bien le faltó un poco más de ajuste. Antes de irse a por la espada, le dejó inteligentemente la muleta en la cara para ligar los muletazos con la mano derecha. Como epílogo de la faena, ya con la espada de verdad, recetó dos buenos naturales y una trincherilla cuando el novillo amagaba con rajarse. Una faena breve —pues no hacía falta más— con detalles de buen toreo. El mal uso de los aceros le privó, posiblemente, de pasear una oreja.
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