DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Plaza de Toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 16 de julio de 2026. Según datos de Plaza1, 9.564 espectadores. Novillos de Sagrario Moreno (procedencia Torrestrella y Juan Pedro Domecq). Novillada fea y muy desigual; el cariavacado primero y cuarto, bajo la sospecha de pitones, no debieron lidiarse en Madrid. El quinto pareció un morucho. De juego soso y descastado, destacando por su movilidad cuarto y sexto, losde más opciones.
La edad media rozaba los cuatro años (noviembre de 2022), al límite del toro de lidia.
El encierro acusó un peso medio de 524 kg.
Luis Pasero, de gris perla y oro: dos pinchazos, estocada delantera perpendicular y descabello (silencio); estocada rinconera (saludos desde el tercio).
López Peregrino, de verde manzana y oro: dos pinchazos y estocada trasera desprendida (silencio); estocada corta perpendicular y baja (silencio).
Mario Vilau, de azul purísima y oro: pinchazo y estocada (silencio); estocada (oreja).
Tercio de varas y cuadrillas. Destacó el varilarguero Juan Melgar en el segundo por picar arriba, centrado y manejando el jaco con torería. De los de a pie sobresalió Marcos Ortiz (de la cuadrilla de Vilau); predispuesto y queriendo hacer las cosas bien con capote y banderillas, centró la atención de la cátedra. Aunque no redondeó, Madrid agradece esa profesionalidad tan cotizada en los festejos veraniegos.
Presidente: José Luis González González. Actuación aceptable sin errores graves si bien el 4º novillo no debería haber sido aprobado por no tener una cornamenta acorde con el mínimo exigible en la plaza de Madrid. Oreja generosa a Mario Vilau en el último novillo de la tarde.
Incidencias y otros: noche de agradable temperatura veraniega, refrescada por una brisa oportuna.
Los ejemplares de Sagrario Moreno, que pastan en El Ventorrillo, decepcionaron notablemente. Un encierro mal presentado, deslucido y feo de hechuras. Así no se viene a Madrid. Falta selección en la vacada, aunque tiene simiente de sobra con las líneas de Torrestrella y Juan Pedro Domecq (vía El Ventorrillo, Jandilla y El Montecillo). Mal asunto si no se aprovecha ese tesoro y se busca más la regularidad de Domingo Hernández…
Abría cartel Luis Pasero, novillero de 31 años. Falta mucha sinceridad en el planeta del toro para cantarle las verdades a espadas así, como sentenció "El Guerra": "Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible". Torear no es dar pases ni hacer el paseíllo; a Las Ventas se viene con ambición, colocación y el oficio aprendido. Con su edad, el futuro digno es la plata o colgar los trastos. Ante su flojo primero no transmitió nada, y frente al cuarto —falto de integridad pero con movilidad— anduvo a la deriva, descolocado, sufriendo dos desarmes y mostrando una preocupante incapacidad.
López Peregrino hacía su presentación acusando en exceso la presión del debut. Bravo en varas fue el segundo, utrero con buena condición inicial que se descompuso tras las banderillas, llegando a la muleta protestando y soltando la cara. Lo mejor del espada fue el inicio genuflexo hacia los medios, intentando correr la mano izquierda con más voluntad que acierto al templar. Anduvo fatal con los aceros. El quinto, Farolillo, fue un manso de libro que se negó a emplearse en el caballo. El pésimo hacer de las cuadrillas provocó un desconcierto que se trasladó a la muleta, donde el animal se apagó por completo, descastado y sin transmisión.
Cerraba la terna Mario Vilau, en boca de la afición tras su importante comparecencia enSan Isidro, donde cortó una oreja y resultó herido por un ejemplar de Fuente Ymbro. El catalán, que viene de triunfar en San Fermín, mostró esa imperiosa hambre de triunfo de quien siempre quiere más, dejando su tarjeta de visita al irse a porta gayola en ambos oponentes.
Incomprensiblemente, en el tercero el lance cumbre quedó deslucido porque el novillo salió barbeando a tablas e hizo caso omiso al torero de Hospitalet, que tuvo que fijarlo en los medios. Orgulloso, que así se llamaba, quería repetir con buen son, pero acusó un duro castigo en varas, mostró su falta de fuerzas y se afligió tanto que terminó por echarse sobre la arena tras un pase de pecho.
Al sexto, de nuevo, lo recibió a porta gayola para continuar con vibrantes verónicas de rodillas. El barcelonés apostó fuerte; empezó la faena metido de rodillas, aunque pronto ganó la vertical ante el corto recorrido del astado. Fue un novillo exigente que no regaló nada, de tirar la moneda al aire. No le pesó la responsabilidad a Vilau, que pisó terrenos comprometidos y le buscó las vueltas con una disposición extraordinaria. Su cabeza bien amueblada gobernó una faena con naturales de excelente trazo que perdió ligazón cuando el enemigo se quedó sin gas. Cerró por ajustadas bernardinas, cobró una estocada entera arriba y paseó una oreja, de las actuales venteñas.
Así llegamos a la gran final del certamen nocturno Cénate Las Ventas, donde El Mene, Nacho Torrejón y el propio Mario Vilau deberán comparecer con verdadera hambre de triunfo. Para triunfar en Madrid tendrán que poner sobre la mesa los tres ingredientes indispensables: predisposición absoluta, valor seco y entrega total. Suerte para todos.