DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Monumental de las Ventas. Domingo, 29 de marzo de 2026. Domingo de Ramos. Segunda de temporada. Casi dos tercios de entrada Toros de Dolores Aguirre, desiguales de hechuras. Primero, tercero, cuarto y sexto protestados de salida. No poseían la seriedad que debe tener el toro de Madrid. En comportamiento variado,descastados, desarrollaron peligro, prontitud y mansedumbre.
Corrida en conjunto cuatreña con un peso medio de 556 kg.
Antonio Ferrera, de rosa y oro con los remates negros. Dos pinchazos, estocada suelta y dos descabellos. Aviso (silencio). En el cuarto, pinchazo y estocada atravesada (leves pitos). En el que mató por Cristian Pérez, estocada habilidosa (silencio).
Isaac Fonseca, azul cielo y oro. Estocada. Aviso (silencio). En el quinto, dos pinchazos y estocada. Dos avisos (palmas).
Cristian Pérez, que confirmaba la alternativa, de blanco y plata. Estocada. Aviso (vuelta al ruedo tras petición). En el sexto, cogido, fue estoqueado por Antonio Ferrera.
Tercio de varas y cuadrillas. Destacaron, no por la brillantez, sino la profesionalidad y facilidad, toreros como Ángel Otero, Fernando Sánchez y Diego Valladar. En la suerte de varas, destacar la prontitud al caballo, dejándose pegar pero saliendo sueltos, excepto el tercero. Destacar la labor de dos varilargueros Agustín Collado por su actuación ante el tercero de la tarde, picando arriba y de José Ney Zambrano en el sexto, midiendo el castigo y picando en lo alto.
Presidente: José Luis González González. Fue blando en la aprobación de varios ejemplares, por lo demás estuvo correcto, mostrándose serio en la petición de oreja del primero.
Incidencias y otros: tarde fría y molesta en ocasiones por el viento, según los datos de la empresa 10.729 espectadores acudieron al festejo.
Parte médico de Cristian Pérez: Policontusiones con puntazos corridos en cara anterior y posterior de tórax y abdomen. Herida por asta de toro en cara interna 1/3 medio de pierna derecha con una trayectoria hacia atrás y ascendente de 20 cm que rodea la cara posterior de la tibia, contundiendo la arteria tibial y produciendo destrozos en musculatura del compartimento posterior de la pierna.
La corrida de la Doña, como se conocía a Doña Dolores Aguirre Ybarra, tuvo varios matices. En primer lugar la presentación. Así no debe venir a Madrid, sino tiene toros que no venga. Pero de esta ganadería se espera mucho más trapío. Ver animales marcados con este hierro anovillados, escurridos de carnes y sin caras serias da pena. En cuanto a comportamiento, destacó el tercero por su prontitud al caballo, acudiendo en tres ocasiones aunque la segunda salió suelto y la transmisión y movilidad del quinto. Los demás desarrollaron peligro, que es una virtud, pues así pasamos la gélida tarde con más emoción y sintiendo más riesgo.
En definitiva la corrida de la Doña no ha servido desde el principio al fin. Y ya van varias tardes así. Han sido toros para demostrar el compromiso y el valor de los de luces. Sin duda el que lo consiguió fue Cristián Pérez, quién sorprendió a todos los presentes.
Toros que no se dejaron dar un capotazo, corretones y huidizos por todo el anillo, que cumplieron en los caballos, sí, que algunos empujaron de verdad, pero no hubo una pelea de toro bravo. Todos se repucharon de una u otra manera siendo complicados en el tramo final, sin recorrido, broncos y violentos.
Cristián Pérez confirmó su Doctorado con Cantinillo destacando en la faena unas tandas al natural ligando muletazos con gusto. En uno de esos naturales ajustados fue sorprendido y sufrió una voltereta, afortunadamente sin consecuencias aparentes. Remató la faena con una estocada trasera y tras leve petición el premio se diluyó en vuelta al ruedo.
En el sexto se volvió a notar las ganas que traía, marcó la tarde la predisposición y el saber estar en el ruedo de Cristian, pese a sus pocas actuaciones. En los primeros lances ya se dejaron ver las complicaciones y el genio de Carafea. Ya con la muleta, confirmante brindó al público, sabiendo que la tarde estaba siendo suya. En el tercio inició la faena con poderosos pases por abajo, de rodillas, metiéndose al toro en la canasta y conectando de inmediato con los tendidos. Basó su labor entre las rayas del tercio de nuestro querido tendido siete, ante un toro de embestida emocionante, larga y humillada. El torero logró momentos de gran intensidad en una tanda de derechazos largos y templados que hicieron rugir a la plaza. Sin embargo, al comenzar la siguiente serie, tras un primer muletazo, el toro se le metió por dentro y lo prendió de forma muy violenta, enganchándolo varias veces y propinándole durísimas volteretas. Pérez quedó maltrecho sobre la arena y fue trasladado de inmediato a la enfermería, con evidentes gestos de dolor y una posible cornada en la pierna. Antonio Ferrera se hizo cargo del toro, mientras el albaceteño iba hacia el hule.
Volvía Fonseca a Madrid, después de su gran actuación ante Brigadier, premiado como mejor Toro por esta Asociación. Y regresó como se fue, bondadoso, con el ánimo de lucir los toros y dar esa alegría que es el cite a la larga distancia. En su primer ejemplar le molestó mucho el viento, que sumado a las complicaciones del toro deslucieron su actuación.
El quinto, el mejor presentado del festejo, Isaac lo toreó con temple por abajo en los primeros lances hasta sacarlo a los medios, donde remató con una preciosa media.
Con la montera calada, Fonseca inició la faena en los medios, citando de lejos para lucir la embestida del toro, que acudía pronto, largo y humillando. El mexicano planteó varias tandas de derechazos con mucha distancia, dejándole la muleta en la cara, pero el de Dolores terminó imponiéndose, desbordando al torero, que no logró asentarse ni limpiar los muletazos, también condicionado por el viento. Al probar por el izquierdo, el toro se le metió por dentro al encontrar hueco, provocando un gran susto. Regresó entonces al pitón derecho con nuevas tandas largas, mientras el toro seguía desplazándose con calidad, un ejemplar que prácticamente se fue sin torear y con las orejas intactas. Le faltó a Fonseca clavar los pies en la arena y cumplir con uno de los cánones del toreo: Mandar.
Completaba el cartel Antonio Ferrera, quien destacó por ir bien vestido, llevar ese capote tan llamativo, estar pendiente de la lida, bregar y sacar al toro del caballo con ese estilo que le caracteriza. Poco más. No se encuentra en su mejor momento y muestra una sensación de desconfianza reflejándose en su mala colocación y realizando dos trasteos llenos de pases sin decir nada.
Me gustaría indicar que si esta ganadería no fuera del máximo interés por el aficionado por la sed de ver este encaste minoritario Conde de la Corte - Atanasio Fernández, no tendría mérito alguno para poder repetir en esta plaza, la primera del mundo ya que no está pero siempre se la espera, aunque el aguante tiene un límite.
Haga clic encima de cada imagen para poder ampliarla.