DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Plaza de Toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 23 de julio de 2026. (Final del certamen Cénate Las Ventas). Novillos de Guadaira. Novillada mal presentada, sobre todo los tres primeros, sin remate. El segundo ejemplar, Frutero, una auténtica vergüenza. Los dos primeros inválidos, el resto sin fuerzas, sin casta y sin fondo.
La edad media de los utreros se sitúa en diciembre de 2022, es decir a 5 meses para ser toros.
Según la tablilla mentirosa, la novillada acusó un peso medio de 492 kg.
El Mene, verde oliva y oro. Pinchazo y estocada trasera (silencio). En el cuarto, estocada en el espinazo. Aviso (silencio).
Nacho Torrejón, de obispo y oro. Metisaca y estocada baja (palmas). En el quinto, pinchazo y estocada trasera (división de opiniones).
Mario Vilau, de azul pavo y oro. Cuatro pinchazos (silencio). En el sexto, pinchazo y estocada trasera y desprendida (saludos).
Tercio de varas y cuadrillas. Nada que destacar, y eso que sobre el papel había nombres de prestigio como Héctor Piña, Pedro Iturralde o Benedicto Cedillo. Sin embargo, los utreros no se mantenían en pie ni tenían la casta necesaria para pelear en el caballo. En cuanto a los de a pie, ninguno de las filas de plata consiguió lucirse.
Presidente: Juan Carlos González Carvajal. Suspenso rotundo. No debería volver a subirse al palco ni una sola vez más. Es de los peores presidentes que tenemos actualmente en la plaza; lo demuestra tarde tras tarde con decisiones escandalosas y una notoria falta de afición y conocimientos. No debió aprobar en el reconocimiento al impresentable segundo de la tarde, y estuvo obligado a devolver a los corrales a los inválidos primero y segundo. Por si fuera poco, a este último le cambió el tercio de banderillas ¡con solo dos garapullos en el lomo! Un auténtico despropósito.
Incidencias y otros. Según los datos oficiales ofrecidos por la empresa Plaza 1, asistieron 10.767 espectadores. Noche de temperatura veraniega, agradable y sin llegar a ser excesivamente calurosa.
Acudimos a la plaza a presenciar la final del certamen sabiendo que ninguno de los novilleros nos había terminado de ilusionar. El ganado perteneciente a la divisa de Guadaira siempre ha generado grandes expectativas en las novilladas. De hecho, fue premiada por esta Asociación por presentar un encierro bien presentado y por el juego completo de sus ejemplares, que derrocharon casta, fuerza y movilidad. ¿Dónde ha quedado eso? Teniendo una ganadería con una base tan sólida como Jandilla-El Torero, ¿por qué han decidido cambiar? Introducir animales de El Freixo —que proceden de Garcigrande y de Daniel Ruiz— va a dar resultados tan pobres como los de esta noche.
La novillada fue desigual y estuvo un escalón por debajo de lo exigible. El segundo animal, de hecho, fue una de las vergüenzas de la temporada. Vimos reses sin casta, sin fuerza y sin entrega; algo irreconocible en esta ganadería. Es que ni uno solo se mantenía en pie: un petardo mayúsculo. Señor ganadero, no cometa el error de echar agua al vino. Esta ganadería gozaba de una reputación muy respetada y hoy nos ha decepcionado profundamente. Así no es el camino.
Los tres novilleros se estrellaron ante semejante deslucimiento y ninguno consiguió brillar. A pesar de ello, la empresa les ha premiado con repetir en Otoño; ni ellos mismos se lo creen. Al final les ha salido la jugada perfecta. Eso sí, la feria no es lo mismo que el certamen: ya pueden apretarse los machos y mostrar otra disposición, con más entrega y mejores formas, si de verdad quieren agradar a la parroquia venteña.
El Mene, que va con vitola de figura, dio la sensación de estar a gusto ante el inválido primero, creyendo erróneamente que a media altura y al hilo del pitón podría lucirse. Pronto se dio cuenta de que sus trapazos no tuvieron repercusión y de que en Madrid lo primero es el toro. Ante el cuarto de la tarde se equivocó de terrenos, tal y como comentamos en el Tendido 7 con el gran aficionado Facundo. Fue un animal que no quería los adentros y que mostraba más recorrido hacia fuera, pero el zaragozano no lo entendió y sus voceras del callejón ni se enteraron por pura falta de conocimiento. Además, mató mal, buscando la efectividad de El Juli y tirándose atrás en sus dos oponentes.
Nacho Torrejón se encontró con un primer ejemplar escurrido e impresentable que no aguantó la lidia. Ante el quinto, otro animal sin fuerza, quiso templar la devaluada embestida con la intención de estar encajado y gustarse. Sin embargo, la tarde ya iba cuesta abajo y no consiguió sacar al respetable del aburrimiento.
Mario Vilau mostró su disposición yéndose a portagayola en su primero. El astado apuntaba maneras pero no humillaba, y terminó mostrando una invalidez absoluta hasta el punto de echarse sobre el ruedo, renunciando a la pelea. Ante el sexto vivimos más de lo mismo: un animal falto de fuerzas. Aunque el catalán quiso tirar de él haciendo de enfermero para que no se derrumbara, no consiguió recetar ni un muletazo meritorio.
Sin duda alguna, lo mejor de la tarde estuvo en el Tendido 7. Nos juntamos varias generaciones; en especial nuestra amiga Carmencita, con quien, junto a Esther, llevamos toda una vida compartiendo la pasión de ver toros. Hoy debutaba su hija pequeña, Rocío, de apenas dos años. Ella, junto a su hermana Jimena, de tres años, y mis hijas, Verónica y Lidia, de diez y siete años respectivamente, empezaron la novillada asombradas, mirando fijamente al ruedo. Sin embargo, poco a poco, fueron buscando sus propias artimañas para entretenerse, evadirse del petardo que acontecía abajo, cenar y regalar alegría a todos los que estábamos alrededor.
Sorprendentemente, y a pesar de lo deslucido del festejo, las pequeñas ya han quedado para repetir el próximo jueves. A ver si hay más suerte. Como bien decimos los aficionados, para emocionarse de verdad en una tarde de toros hay que ir muchas tardes a la plaza; este espectáculo es así de grande y de bello. Tanto como el orgullo de compartir el tendido con los amigos de siempre y con nuestra propia descendencia.