Plaza 1 y las líneas rojas
No creo que esta noble publicación merezca que empiece estas líneas con diatribas o filípicas que, de cualquier modo, caerán en saco roto, pero sí permítanme que abliente mi desazón, afirmando sin ambages, que la empresa que rige los designios de la Monumental de Madrid, ha llegado donde otros no se atrevieron.
Diríase que el aficionado con trienos es un cascarrabias y todo lo pasa por el finísimo tamiz de la intransigencia y la inadaptabilidad a las nuevas costumbres, y quizá sí, acaso seamos apenas unos cuantos cientos los que nos indignamos cuando comprobamos que el dinero pasa muy por encima de la tradición y, ay, la liturgia. No, no se crean que estoy a favor de que los empresarios se dediquen a perder dinero o a inmolarse en nombre de no se sabe bien qué cosas, y tampoco he venido hasta aquí a hablar de encastes ninguneados o infumables cartelitos de pitiminí; me quiero referir solamente al respeto y la educación. Ciertamente, no toda la responsabilidad recae en Plaza 1, pero de igual manera que los regidores del edificio fomentan la dipsomanía, el ruido al que los más osados llaman música, se pasan por el forro el reglamento -que luce en el reverso de las entradas- y siguen dejando que cuando todos salimos otros entren, poniendo en riesgo la seguridad de las personas, también deberían prestar atención a fomentar un poquito el motivo por el cual algunos llegan hasta nuestros predios.
La rutilante Corrida In Memoriam, no nos cantinfleen, es una más, ¿dónde vimos a Ignacio Sánchez Mejías más allá del cartel? Si se anuncia una corrida con tanta alharaca, bien se podría dedicar una pequeña puesta en escena que recordase al homenajeado. Ni una mísera reseña en el programa de mano; con lo fácil que hubiese resultado reproducir el Llanto. Quizá dos páginas más hubiesen encarecido hasta lo insoportable los gastos de imprenta. Ya lo hemos visto en anteriores ediciones, nada de nada; tal se diría que todo es puro márquetin, bueno, no se diría, lo proclamo yo, menos postureo y un respeto por los que engrandecieron la Fiesta.
Las idas y venidas en los cambios de tercio, reciente costumbre que viene de las borracheras nocturnas del mes de julio, ya parecen perfectamente admitidas por porteros y público, los gruñones mencionados supra, tenemos que conformarnos con una breve plática con el operario de nuestra puerta y un compungido “¿qué quiere usted, es así?”, pues muy bien, a seguir padeciendo los cubatas voladores y las apremiantes vejigas. Plaza 1 no tiene la culpa de que muchos espectadores -demasiados-, no sepan que “En los toros, como en misa”, así que no sé para qué gritan: “¡Puerta!”.
“Los espectadores, no podrán pasar a su localidad ni abandonarla durante la lidia de cada toro”, o, esto sí que es gracioso (y lo pone al reverso de cada boleto), lean: “Los espectadores estarán sentados en su localidad……”.
“Los vendedores no podrán circular durante la lidia”, ¿en serio?
Insisto: no quiero hablar de los bailes de corrales, ni de lo que sucede en el palco, ni siquiera en el, cada vez más polvoriento ruedo, sólo de lo que se padece en el tendido. La educación y el respeto en una plaza de toros requiere algo más que civismo a secas, no está en mi ánimo dar un cursillo acelerado de urbanidad taurina, pero no parece que la empresa tenga el más mínimo interés en estas cuitas.
Si uno quiere enterarse de lo que pueda acontecer en las diferentes salas de la Monumental, o tiene buenos amigos o no se le ocurra pasear por www.las-ventas.com ¿quién gestiona esa página? ¿quién, ejem, la actualiza? ¿Plaza 1 y la Comunidad, reman en la misma dirección? ¿compiten acaso por confundir?
La leyenda “No hay localidades para el festejo de hoy”, debería figurar a modo de orla en el rutilante logotipo de Plaza 1, esa y no otra es su única pretensión. A pesar de las medallas que se cuelgan unos y otra, somos los abonados y únicamente los abonados quienes invitamos a no sé cuántos miles de gentes a acudir a unas localidades que llevan años sin espectadores. Cuando alguien lee eso de “Lleno hasta las banderas” y comprueba que hay mucho cemento en las andanadas, puede que piense -y con razón-, que los taurinos somos unos mentirosos. Más carnaza para los antis.
Hace lustros que no hay un llenazo de verdad en Las Ventas. Pero la empresa, erre que erre, volverá a disponer de nuestros cuartos a su antojo en la próxima Feria de Otoño. Después llegará el invierno y las ilustres salas que cobijan el altar de sacrificios venteño volverán a languidecer en soledad, sin cine, sin conferencias, sin nada, en el más triste de los desamparos hasta la próxima cuenta de resultados.
Coda: No sé a quién hay que felicitar por la contratación de Álvaro Fernández como nuevo mayoral, si es a Plaza 1, pues sea.
Bienvenido Picazo
Abonado del Tendido 9