DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Jueves 7 de agosto, San Cayetano. En noche muy calurosa de plena canícula se ha verificado un encierro de la divisa aragonesa de Los Maños, procedencia Santa Coloma vía Pablo Mayoral y Joaquín Buendía. Bien presentada y muy en el tipo de la casa. Animales terciados y muy armónicos, de ojos saltones, degollados, de cuello corto, con poco morrillo y de cornamentas muy astifinas. Bajó en presentación el primero, de cara excesivamente escasa. Interesante encierro en cuanto a su comportamiento destacando por nobles los corridos en primero y quinto lugar, el encastado tercero y el buen sexto.Asisten 7463 espectadores según la empresa.
EL MELLA, de canela y oro: estocada contraria en la suerte natural que hace guardia, dos pinchazos en la suerte contraria y un descabello –aviso- (silencio). Estocada muy atravesada en la suerte contraria.
CID DE MARÍA, de gris y oro: estocada contraria en la suerte natural (vuelta al ruedo protestada). Cinco pinchazos en la suerte contraria –aviso-, dos pinchazos –aviso- (silencio).
IGNACIO CANDELAS, de burdeos y azabache: metisaca en la suerte contraria, estocada tendida –aviso- y descabello (saludos). Estocada trasera y caída en la suerte natural, tres descabellos –aviso- (silencio).
Presidente: D. José Luis González González. Bien, sin problemas. Debería ser propuesto para sanción al picador Aitor Sánchez por su mala praxis durante el tercio de varas del cuarto novillo de la tarde.
Tercio de varas: Una tarde más, no se lució a los toros en el mismo. Muchos toros al relance, puyazos traseros generalizados y nula dosificación del castigo con durísimas primeras varas. Se volvió a la tónica habitual de équidos mastodónticos; a pesar de ello, cuando varios de los novillos consiguieron mover aquellas moles contra las tablas, surgieron varias manos “salvadoras” desde el callejón en ayuda del caballo desvirtuando, una vez más, el tercio de varas.
Cuadrillas: Pasaron desapercibidas. Cabe destacar un buen par de banderillas, por su exposición, de Víctor del Pozo en el tercer novillo de la tarde.
1. VOLADOR-39: cárdeno careto botinero de 494 kg de peso y nacido el 12/21. Excesivamente cornicorto. Muy noble, con clase y recorrido. Empuja en la primera vara llevando al caballo contra las tablas. Cumple en la segunda. Muy noble, con clase y recorrido en su embestida. Palmas en el arrastre.
2. BARBATRISTES-48: negro bragado meano corrido axiblanco de 478 kg de peso y nacido el 03/22. Bien presentado, destaca lo astifino de sus defensas. Empuja en la primera vara llevando al caballo contra las tablas. Sale suelto en la segunda. Manso, noble, repetidor y soso. Silenciado camino del desolladero.
3. CUPLETERO-34: cárdeno bragado meano de 460kg de peso nacido el 12/21. Bien presentado, muy astifino. Empuja en la primera vara llevando al caballo contra las tablas. Se deja pegar en la segunda. Encastado. Palmas al ser arrastrado.
4. CORBETO-61: negro entrepelado bragado meano de 490 kg de paso y nacido el 04/22. Bien presentado. Protesta y sale suelto en ambas varas. Manso y descastado. Algún pito en el arrastre.
5. ROBAHIERBA-69: cárdeno de 489 kg de peso y nacido el 12/21. De bella lámina. El más rematado del encierro. Mete la cara abajo y empuja en el peto en la primera vara. Le dejan estrellarse contra una muralla de manera estrepitosa antes de introducirle la puya en su segunda entrada de la que sale aturdido. Noble y con clase.
6. BONACHÓN-17: negro entrepelado bragado meano corrido axiblanco de 467 kg de peso y nacido el 12/21. Aceptable de presentación, astifino. Empuja en la primera vara y realiza una aceptable pelea en la segunda. Acomete con emoción en la muleta. Cumplidor en varas y encastado, buen novillo.
Permítanme exagerar si digo que, en ocasiones, tan bonito como presenciar una corrida de toros es poder hablar de la misma con amigos aficionados: que si a mí me pareció manso aquel ejemplar, ¿no ves como salió suelto de la segunda vara? – Te equivocas, mira como metió riñones en el primer puyazo y como se quería comer la muleta. – Ya, pero luego echaba unas miradas a tablas. – Es que los terrenos que le dieron… - Pues este novillero ha estado muy digno.- ¡pero si no ha estado a la altura del animal! – Pues es el único que se ha colocado en el sitio. – Buah, si se ha metido en la oreja desde el primer momento. […]
Y todos decimos verdad pero, ¿quién lleva razón? Da igual, esto no se trata de llevar razón, sino de apasionarse antes, durante y después del festejo. Muchas veces el aficionado, o al menos así le pasa al que escribe, capta con nitidez un detalle de lo que está presenciando, y ese matiz orienta el resto de su análisis de la globalidad de la faena. Sin embargo, este sesgo natural al formarse su opinión contrasta con el matiz que sesga la opinión de otro aficionado. En el compartir opiniones y matices después de la corrida, muchas veces, es donde reside la clave para ser capaz de formarse una opinión mucho más veraz de lo vivido en el ruedo.
Y digo esto porque, demasiadas veces, tras los festejos hay poco de qué hablar, principalmente por falta de matices que orienten la mirada de unos y de otros. En esta ocasión sí que los hubo y, como siempre sucedió desde hace siglos, esos matices los puso el toro, en este caso los novillos de la ganadería aragonesa de Los Maños. Y existió esa diversidad de matices porque al circo matritense saltaron reses de lidia, con sus dificultades y sus bondades, su variedad de comportamientos y reacciones que enriquecen ésta, nuestra tan necesitada afición. El encaste Santa Coloma, en este caso en su línea Buendía, siempre tuvo esta cualidad pero el perverso sistema de los taurinos pretende arrinconarlo privándonos de poder disfrutar de una Fiesta rica y diversa y dirigiéndola hacia la monotonía e uniformidad.
Al primer novillo de la tarde, lo recibió El Mella intentando estirarse a la verónica pero sin conseguir fijar al astado en el engaño. Gallea por chicuelinas con buena voluntad pero puede que con poco sentido de la lidia, dadas las condiciones del burel, para intentar llevarlo al caballo, pero este sale suelto hacia la querencia. Tras brindar al público intenta iniciar el trasteo como la clásica faena teledirigida que vemos cada tarde: pase cambiado por la espalda y posteriores estatuarios, muletazos por alto poco recomendables tratándose de este encaste. A pesar de ello el novillo mostró una gran nobleza en todo el trasteo, regalando un interesante ramillete de embestidas prontas y con recorrido. Propio de este encaste también es el embestir con la cara a media altura,lo que puede fuera el motivo de la desconfianza del pacense para no dar el paso adelante en cuanto a la colocación y profundidad en los muletazos. Mató mal siendo prendido sin consecuencias y fue silenciado. Recompuesta su taleguilla con un aparatoso vendaje, lo más destacable con el manso y reservón que hizo cuarto, fue su recibo capotero con hasta cinco largas de rodilla en el tercio en terrenos del 8 rematadas con una media también de rodillas. Después de la carnicería perpetrada por Aitor Sánchez en el tercio de varas el novillo, de condición mansa, quedó muy parado y reservón para los posteriores tercios. El de Barcarrota intentó justificarse y tardó demasiado en despenarlo con una estocada atravesada.
Cid de María tiene una cualidad que es el temple; ni una sola vez en toda la tarde le tocaron los engaños los novillos. Sin embargo, su actuación dio en todo momento la sensación de impostada; parecía como si llevara veinte años de alternativa. Toreo periférico y sin compromiso que no despertó un ápice de emoción en los tendidos. Al noble y soso que hizo segundo lo recibió a portagayola para posteriormente continuar con verónicas templadas rematadas con una aceptable media en terrenos del dos. Su trasteo con la franela fue limpio pero esteticista -que no estético- y lineal, con un novillo que no se comía a nadie. Tras unas profilácticas manoletinas mató de estocada contraria motivo suficiente para que los más allegados sacaran sus pañuelos y el de Alcalá de Henares diera una vuelta al ruedo protestada por la mayoría de la afición. Con el bello ejemplar que hizo quinto, pecó exactamente de lo mismo. Tras recibirlo con verónicas templadas, su labor con la muleta estuvo muy por debajo de la embestida noble y enclasada del novillo, realizando un destoreo perfilero y ventajista. Tras un sainete con la espada fue despedido con silencio.
Sin duda que fue Ignacio Candelas el novillero que mejor concepto de toreo mostró durante toda la noche. Sin embargo, le penalizó mucho su mala elección de distancias y terrenos ante el lote más encastado del encierro. Recibió a su primero con verónicas que no consiguieron fijar su embestida; el novillo mostró pronto que no iba permitir errores yéndose al cuerpo cuando el novillero se disponía a colocarlo en suerte en el primer tercio y acortando mucho el viaje por el pitón izquierdo en banderillas. En la muleta, el burel ofreció pronto la casta y emoción en su embestida que no tuvieron el primer y segundo ejemplares de la tarde; el de Málaga intentó basar su trasteo en la colocación y la pureza, pero eligió equivocadamente los terrenos de tablas con un novillo que había cumplido en el primer tercio. El animal miró a tablas en un par de ocasiones; unos piensan que por mansedumbre, otros, entre los que me encuentro, que porque se distrajo con el movimiento en el callejón dado las cercanías al mismo donde se desarrolló la faena. También erró, quien sabe si por decisión propia o mal aconsejado desde el callejón, al acortar mucho las distancias; el novillo pedía lejanía y el de Ronda citó de cerca desde el principio de la faena. Llamó la atención su manera de ejecutar, muy en corto, la suerte suprema. Mató de un metisaca -del que salió prendido durante unos interminables diez o quince metros resultando magullado- y estocada en buen sitio pero muy tendida, saludando posteriormente una ovación. Vuelve al ruedo para recibir al sexto novillo, con un vendaje en su tobillo derecho que deja ver, a falta de la media, un fondo negro. ¿Sería aquel material el famoso kevlar de tan dudosa justificación ética dentro de la Fiesta? Como dijo en su día Salvador Frascuelo tras ser cogido por Peluquero de Antonio Hernández: “Los toros dan cornadas porque no pueden dar otra cosa; para evitarlo, no hay más que huir o cortarse la coleta”. Huelga decir que pudiera tratarse simplemente de unos leotardos negros pero, fuere el que fuere el material bajo el vendaje, la cojera del novillero se hizo patente durante toda la lidia de Bonachón, el mejor novillo de la tarde que realizó una buena pelea en varas y que mostró en su embestida la emoción y la dificultad propias de la casta. Entiendo que a causa de su merma física, eligió el coleta las proximidades a tablas por terrenos y las cercanías por distancias y, claro, ni los unos ni las otras eran lo que requería el novillo. Eso sí, mostró nuevamente un buen concepto y estimable colocación, obteniendo algún natural aceptable pero sin mandar sobre la embestida del burel, lo que provocó que la faena de muleta discurriera embarullada. Mató de estocada trasera y caída y tres descabellos.
En definitiva, que sin ser una excelente novillada, pasamos una interesante noche de toros; las bolsas de pipas quedaron a medias y salimos hablando de toros y toreo. ¡Larga vida a Los Maños!
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