DETALLES DEL FESTEJO
Plaza de Toros Las Ventas
Martes 12 de mayo. Cuarta de la Feria de San Isidro; primera novillada del ciclo, tras el impuesto descanso, con reses de Montealto para Tomás Bastos, Martín Morilla y Álvaro Serrano, que salía a hombros y ratificaba las buenas impresiones dejadas el pasado 1 de mayo en esta misma plaza. Novillada bien presentada, destacando el trapío de los jugados en tercer, cuarto y quinto lugar. Derribaron al jaco los lidiados en segundo y tercer lugar, de nombre Enrejado y Cartero, respectivamente. Los caballos dieron un peso medio de 623 kilos, sobrepasando así los aprobados para días de corrida. Saludó el mayoral.
Tomás Bastos, silencio y silencio.
Martín Morilla (presentación), silencio y silencio.
Álvaro Serrano, oreja y oreja tras dos avisos.
Presidente. D. Juan Carlos González Carvajal, que ha debutado este año y por ahora se está rodando en las novilladas, estuvo correcto en líneas generales. Pese a asomar el pañuelo que concedía el primer apéndice a Álvaro Serrano en el primero de su lote, aguantó la mínima bronca de quien ya buscaba la segunda. No debió conceder el cambio de tercio tras el derribo en el segundo encuentro del tercero; en el quinto no compró la petición de Martín Morilla y ordenó que volviera a entrar.
Tercio de varas. Volvieron los caballos a su sitio original. Se picó trasero, hubo dos derribos (2º y 3º)y en el quinto se partió la vara de Manuel Ramos, sin que la astilla fuera usada como defensa. Se aplaudió la corrección, sin excelencia, de Héctor Vicente en su labor ante el sexto. Solo Álvaro Serrano se preocupó de poner en suerte a los novillos
Cuadrilla y otros. Destacó la brega de Jesús Aguado al tercero de la tarde.
1º CAMAGUETO, n.º 27. Castaño listón bocidorado, 493 kg, nacido en octubre de 2022. Salió suelto y buscando las tablas en los primeros compases, embistiendo al capote con las manos por delante. Entre las dos rayas se arrancó al caballo en los dos encuentros, empujando con el pitón izquierdo. Aguantó la tediosa faena en los medios de la plaza con arrancadas de largo.
2º ENREJADO, n.º 18. Negro meano, 506 kg, nacido en octubre de 2022. Empujó por derecho en el primer encuentro con el caballo que montaba Pedro Geniz hasta derribas a ambos. En la segunda vara, solo la intervención de los monosabios desde el callejón salvó una nueva caída. Galopó en banderillas haciendo hilo a los rehileteros. Lo quería todo por abajo pero se vino abajo pronto.
3º CARTERO, n.º 70. Castaño, 522 kg, nacido en diciembre de 2022. Fue aplaudido de salida. Se arrancó de largo en la primera vara, empujando. De nuevo en suerte, se arranca para derribar, quedando Marcial Rodríguez enganchado en el estribo. Se cambió el tercio precipitadamente y saltaron las dudas en la cuadrilla, echando arriba la cara en los palos. Mucha casta en la muleta, donde no paró en embestir.
4º FLAMENCO, n.º 33. Negro listón, 528 kg, nacido en diciembre de 2022. Llego con la lluvia y su trapío de cuatreño; se fue entre murmullos y desconexión.
5º ACADÉMICO, n.º 34. Colorado chorreado en verdugo, 491 kg, nacido en octubre de 2022. Novillo serio aplaudido de salida. partió la vara en su primer encuentro mientras buscaba los pechos del caballo. Hasta en dos ocasiones mas acudió al jaco, aguantando una auténtica carnicería. salió de najas en la tercera vara.
6º MOLINERO, n.º 21. Colorado ojo de perdiz, 529 kg, nacido en octubre de 2022. Recibió dos varas traseras que fueron aplaudidas, al igual que se presentación. Se movió con codicia en la muleta y vendió cara su muerte tras una estocada entera.
Volvía Álvaro Serrano a la plaza de Madrid tras las buenas impresiones dejadas el pasado 1 de mayo, ratificando esas sensaciones con una Puerta Grande unánime a la verdad. Se aplaudió de salida al primero de su lote; un novillo de Montealto que llegó sin picar a la muleta, con un precipitado cambio de tercio tras derribar en el segundo encuentro con Marcial Rodríguez. Si le había puesto en suerte Serrano que, a diferencia de sus compañeros de cartel, sabía que quería triunfar. Entró Tomás Bastos al quite y respondió Serrano, que no se dejó comer la tostada y borró de un plumazo el paisajismo impuesto por aquellos que se saben con los deberes hechos. Aunque sea copiando. Tragó mucho en el trasteo con la muleta ante el fiero Cartero, culminando la trabajada faena con un volapié de impecable ejecución para arrancar el primero de los dos apéndices que cortaría.
Con el que cerraba la tarde estuvo correcto Héctor Vicente, que recibió palmas a una labor que no pasó de correcta. Las dos varas se fueron atrás. Brindó Serrano a los medios y midió una faena de dos tantas de derechazos seguidas de otras dos al natural. Si fueron buenas las primeras, mejor estuvo sobre la zurda: remate atrás en cada natural y el obligado – este si, porque se le quedaba abajo – de pecho. Destacó toda la tarde por su colocación, exponiendo ante el fiero primero y el noble segundo. De peor ejecución que la anterior, no fue la estocada lo que le privase de mayor premio, pues hasta en dos ocasiones se levantó el novillo ante la falla del tercero. Oreja sin petición de la segunda y unanimidad en la plaza. Lo de la invasión del ruedo sin terminar de pasear el apéndice queda a la libre interpretación. A mi no me me gusta.
Por su parte, Tomás Bastos pasó por Madrid como un funcionario por la oficina. Nos pilló la lluvia durante el cuarto de la tarde y, que me perdonen,pero solo decir que por allí anduvo un picador que no montaba y un espada que no mataba. Martín Morilla, que era nuevo en esta plaza, mandó la espada a las vísceras de su primer oponente, que se vino abajo pronto. No tomó parte en la lidia durante el primer tercio y con la muleta tampoco nos tenía nada reservado
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