Asociación EL TORO de Madrid

Novillada con picadores. Ganadería de Zacarías Moreno, que se estrenaba en Las Ventas, al parecer de procedencia “juanpedro” de El Ventorrillo, Daniel Ruiz y Garcigrande. Novillos bien presentados pero descastados. Todos fueros despedidos con pitos. Buen resumen de lo que fue la presentación y toma de antigüedad de esta mala novillada, en tarde muy calurosa y media entrada.
- LUIS MIGUEL CASARES: de caña y oro: Pinchazo y estocada caída. (silencio). Pinchazo y estocada (palmas cuando es llevado a la enfermería).
- JUAN DEL ÁLAMO: de sangre de toro y oro: Pinchazo hondo bajo, tres pinchazos más y estocada haciendo guardia (silencio tras aviso). Pinchazo y estocada delantera (silencio).
- VÍCTOR BARRIO: de marino y oro: Pinchazo y estocada contraria atravesada (saludos). Pinchazo y estocada (saludos tras aviso).
Presidencia: D. Manuel Muñoz Infante, como siempre precipitándose en cambiar el tercio antes que se haya parado al novillo. Por lo demás nada que reseñar, ya que ninguno de los novillos dieron signos de invalidez.Tercio de varas: Casi siempre la primera vara se dio sin estar el caballo posicionado, fruto de la ya mencionada precipitación del presidente y de la mala lidia por el novillero y la cuadrilla de turno. Cuadrillas: Destacar por la buena lidia a Roberto Bermejo en el primer novillo. Destacaron con las banderillas Miguel Martín y Alberto Zayas en el tercer novillo. Lo mejor de la tarde, sin duda.Parte medico de Casares: Herida en el tercio medio interno del muslo derecho con trayectoria de 15 centímetros, que causa destrozos en los abductores y una hemorragia muy fuerte. Pronostico menos grave.
A Luis Miguel Casares le tocó, sin duda, el peor lote. Mansos, sobre todo el primero que se echó tres veces en el último tercio y no por inválido sino por descastado. Poco pudo hacer con él. En su segundo, cuarto de la tarde, alto de agujas, también manso pero además con peligro. Ya en el segundo tercio anunció que iba a ser difícil, el torero le perdió demasiados pasos y en una de esas ocasiones le prendió y corneó. Era evidente la cornada, ya que sangraba en abundancia. Hizo bien en no ponerse el consabido torniquete, que tantas veces repite el doctor don Máximo que no se debe hacer si se va a continuar con la lidia. Mató al novillo/toro y fue trasladado con urgencia a la enfermería, escuchando una merecidas palmas por valiente y casta torera, la que no tenian los novillos.
